Nicosia (Reuters).- Miles de estudiantes y cientos de trabajadores bancarios protestaban el martes en la capital de Chipre, Nicosia, mientras para evitar una fuga de capitales después de que la isla mediterránea acordara un doloroso rescate para sortear la bancarrota.

El presidente del mayor banco comercial de Chipre ofreció su renuncia luego de que se designara a un administrador general al cual debía reportar y que dirigirá al prestamista, que está siendo reestructurado como parte del programa para rescatar al sistema financiero del país.

Los bancos de Chipre recibieron la orden que permanecer cerrados hasta el jueves, e incluso entonces se impondrán controles de capitales para evitar que los ahorristas retiren todos sus fondos.

Chipre habría enfrentado la bancarrota y la posible salida de la zona euro sin un pacto de rescate con acreedores internacionales. Ahora que el acuerdo ha sido alcanzado, encara pérdidas de empleos y una contracción económica.

En tanto, el ministro de Finanzas dijo que no se está contemplando una salida del euro y destacó que semejante decisión sería desastrosa para la isla.

"La salida de Chipre de la zona euro, que significaría la salida de la Unión Europea, sería desastrosa, política y económicamente. No queremos siquiera contemplar esa situación", señaló Sarris ante periodistas.

Un testigo de Reuters estimó que hasta unos 3,000 estudiantes de secundaria protestaban fuera del Parlamento, la primera expresión considerable de indignación popular después de que Chipre acordara el rescate de 10,000 millones de euros (13,000 millones de dólares) con la .

"Ellos simplemente nos despojaron de todos nuestros sueños, todo por lo que hemos trabajado, todo lo que hemos logrado hasta ahora, lo que nuestros padres han logrado", dijo un estudiante que afirmó llamarse Thomas.

Fuera del banco central, unos 200 empleados del mayor prestamista comercial del país, el Banco de Chipre, exigían la renuncia del gobernador de la entidad y coreaban "deshonra".

"Estamos asustados. Estábamos tan orgullosos del Banco de Chipre. Trabajábamos con mucho amor, no sólo por el dinero", afirmó una trabajadora que dijo llamarse Anthoulla.