Durante la última semana de enero se reunieron en Nueva York los equipos técnicos de los 12 países que integran el . Esta fue la ronda número 23 desde que se inició el proceso en 2010. Si bien se logró avanzar, no se cumplieron todas las expectativas que existían al comienzo de la reunión.

En términos de acceso a mercado, se avanzó en el intercambio de las listas de productos y en las reglas de origen, ambos esenciales para poder acumular origen y, por esa vía, insertarse en las cadenas de valor y favorecer la diversificación de los envíos chilenos al bloque que conformarían los países del .

Para , es importante evitar que sus productos queden en condiciones menos favorables respecto de otros países con ofertas similares. Cabe señalar que en algunos sectores pueden ganar acceso, tales como el lácteo, carnes de ave y cerdo, alimentos procesados, entre otros y donde hoy existen restricciones. Algunas de ellas corresponden a cuotas, altos aranceles o a exclusiones.

Por otra parte, Chile también espera que el capítulo sobre Comercio de Servicios facilite, entre otras cosas, el otorgamiento de visas de trabajo para que se puedan aprovechar las oportunidades que las economías del TPP ofrecen en este sector. Al respecto, es importante señalar también que Chile tiene una tarea pendiente en cuanto a contar con un marco normativo y operativo que regule adecuadamente la exportación de servicios, sector que tiene un alto potencial de crecimiento.

Por otro lado, hay muchos temas abiertos en esta negociación que deben ser acordados a la brevedad. Por ejemplo, establecer cómo van a coexistir con el TPP los tratados de libre comercio que ya tenemos con los países miembros del bloque (Canadá, Estados Unidos, México, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Vietnam y Malasia), y saber cuáles serán las exigencias en materia de propiedad intelectual y medio ambiente, entre otras.

La negociación del TPP ha sido larga y compleja, y sin duda establecerá estándares nuevos en las disciplinas comerciales, por lo que su implementación y administración no serán fáciles. En este sentido, la Direcon tendrá que producir una institucionalidad ad-hoc y, por su parte, el sector privado tendrá que trabajar en estrecha coordinación.

La Sociedad de Fomento Fabril, tal como lo ha hecho en los tratados y acuerdos comerciales anteriores, apoyará a los gremios, a las empresas y al gobierno en un trabajo conjunto para la implementación de este acuerdo, de manera que podamos aprovechar las ganancias que se deriven de éste.

Tendremos que esperar la próxima ronda a realizarse en marzo antes de la reunión de ministros para saber qué tan probable será que la negociación del TPP concluya el 2015 y qué beneficios y costos se obtendrán de este acuerdo comercial.

Por Manuel José PrietoDiario Financiero de ChileRed Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)