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CAF: Productos financieros no están pensados para mujeres

Informe de CAF alerta que entidades financieras no suelen ofrecer productos adecuados a las necesidades de las mujeres, quienes registran bajos niveles de educación financiera en relación a los hombres.

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FOTO 4 | No separar el dinero de las relaciones, para nadie es un secreto que a las mujeres les gusta siempre quedar bien con todos y ayudar siempre cuando un ser querido tiene problemas. Sin embargo, a pesar de que las finanzas son una buena manera de demostrar afecto, también son una trampa para tus ahorros. Si alguien te pide que le prestes dinero y no cuentas con fondos suficientes para hacerlo, no lo hagas. Evita sacrificar tus ingresos para satisfacer las necesidades, deseos o problemas de los demás.

Mujeres tienen menos acceso al sistema financiero.

Aunque existen varias iniciativas exitosas, la mayoría de países de América Latina están rezagados en cuanto a la educación financiera y al acceso al crédito de las mujeres , hecho que provoca que ellas tengan menor capacidad de ahorro u obtener préstamos y, en definitiva, menos posibilidades de desarrollo productivo.

Así lo revela el informe Inclusión financiera de las mujeres en América Latina, elaborado por CAF –banco de desarrollo de América Latina, donde se precisa que los estereotipos de género (estado civil, fertilidad o jefatura del hogar) y la ausencia de información recurrente discriminada por género por parte de entidades financieras ha provocado que las mujeres tengan un acceso limitado al financiamiento y no usen masivamente los productos financieros .

“Hemos visto que las brechas de género se mantienen en todos los países de la región. Estas brechas están relacionadas con un menor nivel de conocimiento financiero así como falta de confianza en sí mismas. Las mujeres tienden a responder a que no saben o no responden a diferentes preguntas con conocimientos financieros”, señala Diana Mejía, experta de CAF y una de las autoras del informe en conversación con Gestión.pe.

Para revertir esta situación, el informe recomienda, por un lado, que las entidades financieras latinoamericanas diseñen productos que tengan en cuenta la perspectiva de género, potencien las capacidades de las mujeres y hagan crecer sus negocios o emprendimientos.

De otra parte, sugiere a gobiernos y bancos centrales de los países de la región establecer mecanismos de análisis y recolección de datos que permitan diseñar políticas públicas enfocadas a reducir las brechas financieras entre hombres y mujeres.

Así, los retos son los siguientes:

• Crear nuevos productos financieros para las mujeres y ampliar la disponibilidad de los recursos;
• Diseñar más programas de educación financiera con perspectiva de género que potencien las capacidades de las mujeres;
• Usar indicadores que midan más eficientemente las necesidades de las mujeres y de sus empresas o emprendimientos.

“Las mujeres tienen una mayor aversión al riesgo. Tienen una menor probabilidad de ahorrar activamente en el sistema financiero formal. Es más frecuente encontrar mujeres que ahorran en productos financieros informales o el ahorro en el hogar. Además, tienden a no elegir adecuadamente productos financieros que vayan con sus necesidades”, explica Mejía.

Mejía considera que en líneas generales las entidades financieras no están aprovechando el potencial emprendedor y financiero de las mujeres latinoamericanas (que representan alrededor del 50% de la población), y que a través de productos y servicios más adecuados a sus necesidades podrían mejorar su desempeño económico.

Actualmente en América Latina y el Caribe sólo el 49% de las mujeres tienen una cuenta bancaria, el 11% ahorra y el 10% dispone de crédito, valores que para los hombres representan el 54%, 16% y 13% respectivamente, según datos del Banco Mundial. En el caso de los países andinos, un estudio de CAF aseguró que los hombres tienen ventajas sobre las mujeres en términos de conocimiento, comportamiento y educación financiera.

Recomendaciones a los gobiernos de la región y entidades financieras
El informe se centra en tres ámbitos de acción para que gobiernos y entidades financieras logren ofrecer servicios adecuados a las necesidades de las mujeres: productos financieros, educación financiera e indicadores de género.

“Es la creación de, por ejemplo, entrenamiento que trate de cambiar los comportamientos de las mujeres en temas que se derivan de la economía de comportamiento. Programas que incluyen educación financiera cuando una entidad financiera ofrece un producto. Si una mujer tiene mayor aversión a las pérdidas, un programa puede darle el conocimiento de los límites y los riesgos”, comenta Mejía.

“Pensar en créditos con garantías intangibles. Hay que ver la posibilidad de diseñar productos financieros que puedan tener como garantía activos intangibles o garantías móviles como joyas, mueblería o familiares como garantes o préstamos en tasas más bajas. Sobre todo cuando hay necesidades de educación, hay entidades financieras que ya lo han visto. También la mentoría funciona muy bien cuando lo hace otra mujer”, añade.

Respecto a casos ejemplares de inclusión financiera para las mujeres, Mejía indicó que la Superintendencia de bancos de Chile tiene un programa eficiente.

“A partir de la información remitida por las instituciones financieras y aplicando la desagregación según sexo, anualmente esta superintendencia publica el informe “Género en el Sistema Financiero”, y desarrolla indicadores según el sexo en cuanto a crédito (número de clientes y deuda), ahorro (número de clientes y saldo), tasa de morosidad, tasas de interés, plazos, tipo de crédito, entre otros”, finalizó.

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