El problema de la y lo pequeño del sector informal en el Perú es bastante más agudo que otros países de América Latina, sin embargo la poca es lo que más afecta a las empresas a la hora de generar un mayor empleo, según el reciente reporte del Banco Mundial: "El emprendimiento en América Latina: muchas empresas y poca innovación".

De acuerdo al informe, prácticamente uno de cada tres trabajadores en la región es autónomo o un pequeño empleador y contrariamente a lo que se cree popularmente, la proporción de empresas registradas formalmente también es comparativamente grande. Pero pocos de estos emprendedores llegan alguna vez a contratar un trabajador. La mayoría siguen siendo muy pequeños incluso tras décadas de operación.

"El hecho de que existan tantas empresas pequeñas puede ser el síntoma de un desequilibrio dañino: demasiados firmas con poco potencial de crecimiento y una escasez de lo que llamamos emprendedores 'transformacionales', que son esenciales para la generación de puestos de trabajo de calidad y el aumento de la productividad", dijo Jamele Rigolini, co-autor del informe y Gerente Sectorial de Desarrollo Humano para los países andinos del Banco Mundial.

"En el caso del Perú la informalidad y el reducido tamaño del sector formal comparado con otros países de América Latina, hace palpable este problema", añadió.

De acuerdo con el informe, un emprendedor exitoso es aquel que transforma las ideas en empresas comerciales rentables —un proceso que requiere la capacidad de innovar, introducir nuevos productos y explorar nuevos mercados. La generación de puestos de trabajo de calidad obedece mayormente a estos emprendedores, aunque este proceso tiene mucho menos vigor en América Latina que en otros lugares.

Realidad empresarial en América Latina entorpecida por baja innovación

Quizás lo más sorprendente sea que incluso las empresas más grandes de América Latina sufren de esta falta de innovación, según el informe. Incluso en las principales naciones exportadoras de la región, como Chile, Colombia y México, el porcentaje de empresas que eligen exportar es mucho menor que lo esperado dado su nivel de desarrollo.

Las multilatinas del sector manufacturero en promedio invierten apenas US$ 0.06 por cada $1.000 de ingreso en Investigación y Desarrollo (I+D). Mientras tanto, las multinacionales invierten US$ 2 por cada US$ 1,000 en China y US$ 2.6 por cada US$ 1,000 en países de ingreso alto. Incluso las filiales de corporaciones multinacionales en América Latina y el Caribe tienden a ser menos innovadoras.

Con la excepción de Brasil, que invierte el 1% de su PIB en I+D, en promedio la región invierte mucho menos (por debajo del 0.5%), es decir un tercio el nivel de China y un cuarto el nivel de los países de ingreso alto. Más aun, el gobierno, en contraste con el sector privado, lleva a cabo la mayor parte de la inversión latinoamericana en este ámbito.

"Para prosperar, estos emprendedores requieren de un ambiente económico e institucional favorable que acentúe los resultados esperados de sus ideas innovadoras. Fortalecer el capital humano, alentar la competencia y mejorar los derechos de propiedad intelectual también puede ayudar a inclinar la balanza", manifiesta el Banco Mundial.

"Por suerte se avizoran ciertos desarrollos prometedores. Las agencias de promoción de exportaciones están ayudando a empresas exportadoras en varios países, mientras que los avances científicos han transformado definitivamente la agricultura en otros. Cuando enfrentan competencia, las firmas dinámicas en la región exploran nuevos mercados de exportación. El surgimiento de multilatinas es un desarrollo positivo con respecto a décadas anteriores", concluyó.