(AFP) Argentina anunció el fin de una normativa que impulsaba la y ratificó que no difundirá índices de inflación hasta que se normalice el organismo oficial de estadísticas.

"El presidente Maurico Macri ha decidido ponerle fin al blanqueo de capitales del gobierno anterior, que se aprobó en abril del 2013 y fue prorrogado nueve veces y cuyo último vencimiento es el jueves 31 de diciembre", indicó el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay.

La medida había sido puesta en marcha por la expresidenta Cristina Kirchner (2007/2015) con el fin de atraer las divisas de argentinos depositadas en el exterior o que salieron del circuito formal de la economía, y aliviar la escasez de reservas del Banco Central.

A cambio de los dólares 'blanqueados' (repatriados), los inversores recibían bonos para operaciones en los sectores de vivienda y de energía pero era polémico porque se consideraba que podía abrir la puerta al ingreso de capitales con origen ilícito.

Según Prat Gay, se elimina el llamado "blanqueo" de capitales, debido a que la norma se da de bruces con la promesa de combatir el narcotráfico y porque no contempla ninguna penalización para los que evadieron impuestos.

El sistema permitió blanquear US$ 2,595 millones desde el 2013, lo cual representa un 50% de lo esperado, dijo el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad.

En otro orden, el gobierno decretó la "emergencia estadística nacional" y ratificó que no dará a conocer índices macroeconómicos mientras ordena el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), indicó el ministro.

"Las nuevas autoridades del Indec han llegado a la conclusión de que con esta situación no se pueden publicar las estadísticas", afirmó Prat Gay.

Ratificó, como ya se había anunciado el 14 de diciembre, que el índice de precio al consumidor (inflación) no se va a dar, pero no descartó elaborar un índice alternativo en base a datos privados.

La emergencia estadística es para recuperar la verdad, dijo Prat Gay e insistió en que el Indec fue usado para mentir de manera escandalosa a la nación.

Cuatro días después de asumir el 10 de diciembre, el gobierno de Macri se comprometió a crear un instituto de estadísticas confiables, después de años bajo sospecha de manipular los principales indicadores.

El nuevo titular del Indec, Jorge Todesca, había dicho que por ahora se suspenderá la difusión de datos de inflación, Producto Bruto Interno (PBI) y pobreza.

Desde su consultora privada Finsoport, Todesca estimó que la inflación en el 2014 fue de 25%, frente al 14.3% del Indec.

Desde enero del 2014, el Indec empezó a divulgar el índice de inflación a partir de una nueva metodología consensuada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que de todos modos siguió distante de las mediciones privadas.