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Los peruanos tenemos el privilegio de vivir en un territorio que se define tanto por su riqueza histórica como por su extraordinaria diversidad biológica. De acuerdo a Naciones Unidas, nos encontramos en uno de los 17 países megadiversos del mundo, 84 de las 104 zonas de vida identificadas en el Sistema de Holdridge se hallan en el Perú.

No obstante, nuestro patrimonio natural y cultural se encuentra constantemente amenazado. Un reciente artículo de El Comercio denuncia la impunidad con la que pescan embarcaciones ilegales a 150 metros de la costa en Cabo Blanco, a pesar de que esté prohibido lanzar redes dentro de las primeras cinco millas marinas. Acto delictivo que muestra la falta de vigilancia en la zona, como también la urgencia de la declaración de la primera reserva marina en un área que alberga el 70% de nuestra diversidad oceánica.

También es alarmante el detrimento del bosque amazónico, que ocupa 62% del territorio nacional. Desde la construcción de la carretera interoceánica en Madre de Dios, la economía regional ha virado hacia la ganadería, la tala y la minería aluvial. Se estima que el área deforestada ha crecido hasta en un 916% durante los últimos 20 años, y que 49 especies de flora se hallan en peligro. La degradación del bosque es similar a la del cuerpo humano cuando se padece de Alzheimer. La biodiversidad y las poblaciones humanas se ven enfrentadas a la pérdida de conectividad en los ecosistemas, la migración de culturas nativas, y los altos índices de mercurio en el agua. Ante tal contexto, ¿qué podemos hacer para proteger nuestro patrimonio?

Desde 1975, Inkaterra trabaja bajo un enfoque holístico que produce investigación científica como base para la conservación de la biodiversidad, la educación y el bienestar de las comunidades locales. Los inventarios de flora y fauna que realizamos desde 1978 definen las áreas naturales donde operamos, con el objetivo de medir el impacto del turismo sobre la naturaleza.
903 especies de aves han sido registradas dentro de nuestras áreas de influencia (equivalente a la diversidad total de aves de Costa Rica), como también 372 especies de orquídeas nativas dentro de Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel. 29 especies nuevas para la ciencia han sido descritas: 20 orquídeas, 5 anfibios, 1 mariposa, 2 bromelias y 1 liana tropical.

Nuestro compromiso con la investigación científica determina las iniciativas de conservación en nuestras áreas de influencia. Uno de los proyectos más recientes es el Corredor de Paisaje Sostenible, en asociación con el Smithsonian Institution. Se propone la creación de un área de 78,756ha desde Puerto Maldonado hasta la frontera con Bolivia, donde se fomentará el desarrollo económico de las comunidades a través del ecoturismo y otras actividades basadas en el uso sostenible de los recursos naturales, lo cual facilitará la restauración del bosque amazónico.

Inkaterra también capacita a los pescadores artesanales de Cabo Blanco para fomentar prácticas responsables que contribuyan a la reproducción de especies comerciales. Se busca que esta práctica milenaria sea nombrada Paisaje Cultural Vivo, primer paso para que la UNESCO la considere Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Por otro lado, se viene implementando actividades ecoturísticas como surf, buceo y observación de fauna marina a fin de preservar el legado histórico y natural del norte peruano.

Además, Inkaterra tiene por objetivo convertir a Machu Picchu en un entorno sostenible, ejemplo para otros destinos turísticos a nivel mundial. Una alianza estratégica con la Municipalidad de Machu Picchu y AJE Group ha permitido el procesamiento de 14 toneladas diarias de residuos plásticos tras la donación de una máquina compactadora, crucial para resolver la crisis de manejo de residuos en Machu Picchu observada por UNESCO. Recientemente, una planta de producción de biodiesel fue inaugurada para procesar el aceite usado que suele contaminar el río Vilcanota. Según estudios, un litro de aceite contamina mil litros de agua. De esta manera, se obtiene un combustible que reduce hasta en un 44% las emisiones de carbono.

El 2017 fue declarado por Naciones Unidas el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Un importante mensaje que destaca al ecoturismo como una iniciativa viable, la cual genera riqueza al conservar la diversidad biológica. A largo plazo, ello resulta más rentable que las industrias extractivas. A través de Inkaterra buscamos comunicar un ejemplo de buenas prácticas, demostrando que la empresa peruana, mediante alianzas público-peruanas e iniciativas artesanales y de bajo presupuesto, pueden ser replicadas en otros destinos para cuidar un bien tan preciado como la naturaleza.

Por José Koechlin, Presidente de Inkaterra.

 

 

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