Sepa cómo afrontar los gastos escolares

Los gastos escolares pueden convertirse en un fuerte dolor de cabeza para la familia si es que no ha sido previsora y ahorrado algo para afrontarlos. Si este es su caso, lea la siguiente nota para que vea que alternativa le conviene.

Si va a pedir un crédito para los gastos escolares, use un préstamo personal en lugar de la tarjeta de crédito, aconseja Carrillo.

Por: Elizabeth García

Conforme se acerca el inicio de clases, los padres de familia se enfrentan con el mismo dolor de cabeza de todos los años: ¿cómo solventar los gastos escolares sin perjudicar su economía familiar?

Los gastos escolares, como matrícula, pensión, uniformes y útiles, son conocidos como gastos estacionales. Es decir, no se repiten todo los meses sino que son anuales por lo que no suelen estar dentro del presupuesto habitual de las familias, señala Jorge Carrillo, profesor de la Escuela de Postgrado de la UP.

Por ello, si no le alcanza el sueldo para poder costearlos, lo primero que debe hacer es recurrir a los ahorros, en el caso de que hayamos tenido el buen hábito de prepararnos financieramente para estos desembolsos, aconseja.

Si los ahorros no son suficiente, entonces solo queda solicitar un crédito de consumo, menciona.

¿Tarjeta de crédito o préstamo personal?
Si la opción es financiarse con un crédito de consumo, la tarjeta de crédito suele ser la alternativa más cara ya que presenta tasas de interés que, en promedio, superan el 55% anual para consumos en establecimientos y pueden llegar a más del 100% anual para disposición de efectivo, refiere Carrillo.

En cambio, los préstamos personales pueden tener tasas hasta por debajo del 20% anual, sobre todo si se toma un préstamo bajo la modalidad de descuento por planilla o con cargo a la cuenta sueldo, detalla.

Aunque, hay casos especiales donde puede ser conveniente utilizar el plástico en vez del préstamo personal. “Por ejemplo, en las campañas de 3, 6 o hasta 12 cuotas sin intereses o en las líneas paralelas de las tarjetas que tienen tasas preferenciales que suelen estar entre 10% a 15%”, anota.

Antes de tomar algún crédito, revise bien todas las alternativas de mercado para evaluar la que más le conviene.

En ese sentido, es importante no solo mirar la tasa de interés anual (TEA) del préstamo sino la TCEA (tasa de costo efectivo anual) que es una información que los bancos tienen que brindarnos, subraya.

Esta tasa es el costo real del crédito que no solo incluye los intereses del financiamiento sino también las comisiones, seguros y otro gastos que cobran las instituciones financieras, explica.

Plazos
Al ser gastos estacionales, el crédito que se solicite con este fin no debería exceder los 12 meses dado que se repiten al menos una vez al año.

“Si nos endeudamos por más de 12 meses, vamos a tomar la nueva deuda al año siguiente, teniendo todavía la deuda anterior sin terminar de pagar. Eso nos puede generar una bola de nieve, porque cada año vamos a sacar un nuevo préstamo y otro más, que puede volverse impagable”, advierte el profesor de la UP.

Aunque el plazo máximo para este tipo de crédito puede ser un año, lo ideal es pagarlo con algún ingresos extraordinario que se tenga.
La gratificación, las utilidades que algunos recibirán en los próximos meses u otro ingreso adicional que se tenga, deberían ser usados para deshacerse de estos gastos, recomienda.

Presupuesto
La elaboración de un presupuesto familiar, donde se tenga claridad de los ingresos y gastos, puede ser muy útil para ir habituándose a ahorrar, enfatiza.

Así, ordenar nuestra economía puede evitar que se tome un crédito para estos gastos y con ello, y por tanto no se tendrá pagar altas tasas de interés, menciona.

Además, el presupuesto puede ser una herramienta para no caer en el sobreendeudamiento o en un endeudamiento caro, que se toma cuando se presenta una emergencia, como los gastos escolares, y no nos queda otra alternativa que tomar el crédito que está más a la mano y que suele ser también el más caro, indica.