El vehículo americano más caro de la historia

El Duesenberg SSJ de 1935 fue subastado por US$ 22 millones, más del doble de lo previsto. Solo existen dos unidades en el mundo. Es considerado uno de los más potentes de la época.

“Antes de la subasta, se calculaba que el Duesenberg SSJ sería adquirido por US$ 10 millones”.

Por: Redacción Gestión

El descapotable Duesenberg SSJ de 1935 se llevó el título al nuevo auto americano de mayor valor en la historia.

Este modelo se vendió por US$ 22 millones durante la Semana de Monterrey, un precio de alrededor de 60% más alto que el carro que antes ostentaba el récord, el Shelby CSX 2000.

La exclusividad del vehículo se debe a que solo existen dos unidades en el mundo y estas pertenecieron a dos estrellas de Hollywood: Clark Gable y Gary Cooper.

Además de conseguir un lugar histórico en el mundo automovilístico después de la subasta de la casa Gooding & Company, es ahora el más valioso de los producidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Superó al Alfa Romeo 8C 2900B que fue vendido a US$ 19.8 millones.

El “Duesenberg definitivo” cuenta con un motor de ocho cilindros, cuya potencia alcanza los 395 HP y una velocidad de 225 km/h. Además, acelera de 0 a 100 km/h en 9 segundos.

Estos rasgos hicieron que sea considerado uno de los coches más rápidos y potentes de su época, según explica el portal Motorpasión.
Dichas prestaciones, por ejemplo, le dieron algunas victorias en competencias como Indianápolis 500. El vehículo ha recorrido un poco más de 32 mil km.

Uno de los modelos con los que se le puede comparar, tanto en prestaciones como en precio, es Bugatti Chiron. Sin embargo, este desapareció a fines de 1930 tras fabricar 650 coches.

Antes de ser propiedad del actor Cooper, el precio del vehículo equivalía a US$ 5 mil.

Por ello la estrategia de la compañía de lujo fue llevarlo a la industria del cine para ganar popularidad entre los más ostentosos. El descapotable de dos plazas también perteneció al piloto y coleccionista Briggs Cunningham. Así pues, fue una de los principales atractivos en el museo de Cunningham en California, hasta que, en 1968, el dueño del museo privado Miles Collier lo adquirió.