El futuro del vino y los nuevos consumidores, según el enólogo Paul Hobbs

Para el llamado Steve Jobs del vino, el patrón de consumir menor cantidad pero mayor calidad continuará. Indica que ahora hay nuevos mercados.

Diversidad. Paul Hobbs tiene viñedos en Argentina, Estados Unidos, Francia y Armenia.

Por: Redacción Gestión

Su nombre es uno de los más respetados en el mundo del vino. Paul Hobbs es el responsable del auge y consolidación de la uva Malbec en Argentina, a donde llegó hace más de 30 años para explorar su potencial vitivinícola. Denominado como Steve Jobs del vino, Hobbs ha sido nombrado dos veces “Wine Personality of the Year”, por Robert Parker, y sus productos consiguen las más altas calificaciones (algunos han llegado a los 100 puntos).

Para el enólogo, hablar sobre la industria del vino implica abarcar diversas aristas. Según el experto, el mundo vitivinícola goza de buena salud en la actualidad, a pesar de que el consumo de vino a nivel global ha disminuido. “La gente está bebiendo menor cantidad, pero mayor calidad de vino”, afirma. La razón, según Hobbs, radica en los nuevos estilos de vida adoptados por las nuevas generaciones.

Como ejemplo pone a Argentina, lugar que conoce muy bien y donde están algunos de sus viñedos. “Hace 30 años se tomaban 90 litros per cápita, pero la calidad era mala. Eran productos baratos, oxidados, que se vendían en damajuanas y tetrapacks”, explica.

Señala que hoy el consumidor ha aprendido a respetar el vino, por lo cual su ingesta ha bajado hasta los 30 a 35 litros per cápita en el país del sur. “Además, es un consumidor más preocupado por lo que come, bebe y por llevar una vida sana”.

El mismo fenómeno cultural se repite en países productores de vino, como Francia, Italia o España. A esos lugares hay que agregarles los nuevos mercados, donde más gente está empezando a producir y a consumir vino, como Brasil y China, de acuerdo a Hobbs. “El patrón va a continuar: menos cantidad, mayor calidad”, ratifica.

Hobbs sostiene que no habrá otro lugar en el mundo con la explosión vitivinícola que hubo en Argentina. “Fue el último hallazgo de la humanidad”, expresa en forma de sentencia. Según el enólogo, las más grandes áreas de cultivo ya han sido descubiertas. “Tal vez haya futuro en Europa del Este o Asia, pero serán zonas pequeñas o modestas”, avisa.

De otro lado, apunta que algunos productores han puesto sus viñedos en áreas donde antes se cultivaba y se dejó de hacer, como es el caso de Galicia (España).

En cuanto a tendencias, el productor estadounidense sostiene que hay pocas y de nichos pequeños. “Los vinos naturales, por ejemplo, utilizan técnicas que se usaban hace miles de años por los romanos o los egipcios. No sé qué tan atractivo puede ser eso, no tiene nada de nuevo”, argumenta.

Y, si se trata de los llamados “vinos de altura”, su opinión es que parte de la naturaleza humana siempre estará en querer demostrar ser mejor que el otro. Es decir, “cultivar en un lugar más radical no te dará una mejor calidad”.

Como muestra, pone a la zona de Burdeos (Francia), donde los vinos a una altura promedio alcanzan los precios más altos del mercado. “En todo caso, si hay consumidores para esos tipos (naturales o de altura), habría que ver si es por gusto o por curiosidad”, puntualiza.