El último Grand Slam y el más rentable: ¿qué se esconde detrás del US Open?

Competencia estadounidense generaría US$ 350 millones este año. Se prevé incrementos en patrocinios, venta de entradas y concesiones y mercadería, según la USTA.

Mejoras. Se invirtieron US$ 150 millones en mejorar la infraestructura del Arthur Ashe Stadium.

Por: Redacción Gestión

El US Open , que comienza el 27 de agosto y celebra su 50 aniversario, generaría al menos US$ 350 millones en ingresos. De esta forma superaría al Abierto de Australia (US$ 320 millones en el 2017), el segundo torneo de tenis más rentable del mundo.

Esto debido a que en los últimos cinco años, la United States Tennis Association (USTA) invirtió US$ 600 millones en la transformación estratégica del Billie Jean King National Tennis Center –una de las sedes del campeonato estadounidense–, mejorando cerca del 85% de los terrenos, según Forbes.

Lo que incluyó modificaciones en el recinto y la tribuna adjunta Grandstand Court. Dichas modificaciones aumentaron la capacidad de público a casi 10,000 fanáticos por día.

Entre las mejoras más notables también está el techo del Arthur Ashe Stadium –donde se juegan los partidos más importantes–, que costó US$ 150 millones.

Y es que desde el 2008 hasta 2012 el clima jugó en contra de la final masculina. Esto complicó la transmisión televisiva, por lo que se pidió a la organización resolver el tema.

La mejoras ya han dado frutos para la USTA. En el 2017, la venta de boletos y transmisión generaron US$ 120 millones cada una, US$ 65 millones por acuerdos de patrocinio y US$ 30 millones en concesiones.

Este año, la transmisión seguirá siendo la misma. Sin embargo, se espera que la cifra de tickets vendidos aumente a US$ 130 millones, el patrocinio llegue a los US$ 70 millones y las concesiones y mercadería a US$ 30 millones, dando un total de US$ 350 millones.

Los expertos proyectan que para el 2019 el Abierto de Estados Unidos generará US$ 365 millones y US$ 375 millones para el 2020.
Según datos de TicketIQ, el precio promedio para los boletos de este año rondan los US$ 434 en las 24 sesiones programadas.

En tanto, los montos de los boletos para la final masculina y femenina aumentaron ligeramente en comparación al año pasado. El precio actual es de US$ 1,045 para el primer evento y US$ 618 para el segundo. El año pasado era de US$ 1,000 y US$ 600, respectivamente.

“El dinero que ingresa lo devolvemos al juego. Se trata de crear un torneo profesional viable. Apoyamos a los jugadores nacionales e internacionales al financiar los circuitos profesionales, el tenis universitario y los centros internacionales de tenis”, señala Gordon Smith, director ejecutivo y CEO de la USTA.

En el 2017, casi 700,000 personas asistieron al campeonato. En promedio –revela un informe institucional–, un espectador permaneció entre ocho a nueve horas en un recinto deportivo. La mitad de este tiempo lo invirtió en comer, beber o comprar souvenirs.

El US Open tiene una larga lista de patrocinadores oficiales. Entre ellos se encuentran American Express, Emirates, J.P. Morgan Chase, Deloitte, IBM, Ralph Lauren, Spectrum, Rolex, Mercedes-Benz y The Westin.

La mayoría de las firmas han sido socias del torneo de tenis por alrededor de 20 y 40 años. Desde el inicio, sus logos han sido vistos en las redes de cada cancha, así como en los carteles que rodean las pistas de los diferentes estadios.

Aún así, la USTA se esfuerza por obtener otros lugares claves para promover a sus sponsors. 

Rafael Nadal, quien no jugó el Western & Southern Open por el US Open, se mantiene en el primer lugar del ranking ATP con 10,220 puntos. Le sigue Roger Federer (6,480 puntos) y Juan Martín del Potro (5,410 puntos).