Medios de pago y flujos de dinero: ¿Por qué nos preocupan?

Solo el 21.4% de los importadores que aparecen en los registros de la UIF efectúa transferencias directas a sus proveedores en el exterior.

Sobrevaluación. Habría cerca de 4,000 importadores que transfirieron montos menores a los declarados por sus importaciones.

Por:

Por Rafael García Melgar
Superintendente Nacional Adjunto de Aduanas - Sunat


La Aduana , como parte de la Sunat , está cosechando algunos frutos novedosos gracias al proceso, recientemente iniciado, de transformación digital en sus operaciones. Ello nos ha permitido generar evidencia, como en el caso de los montos involucrados en algunas operaciones de importación que no tienen necesariamente un correlato con los montos totales de pagos a proveedores en el exterior.

En efecto, luego de definir las hipótesis y ajustar parámetros que permitieran un procesamiento masivo de la información acumulada para el periodo 2015 – 2017, estableciendo correlaciones entre las declaraciones de importación y los registros de transacciones financieras con el exterior, nuestras investigaciones arrojaron lo siguiente:

a) Solo el 21.4% de los importadores que aparecen en los registros de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) efectúa transferencias directas a sus proveedores en el exterior.

b) Habría más de 1,400 importadores que transfirieron fondos a sus proveedores por encima de los montos declarados en sus registros de importación, lo que constituye un indicador de subvaluación, estimada en más de 9,000 millones de dólares.

c) Habría cerca de 4,000 importadores que transfirieron montos menores a los declarados por sus importaciones, lo que constituiría un preocupante indicador de sobrevaluación que, para el periodo analizado, se estima superior a los 16,000 millones de dólares.

d) Si bien existen una variedad de destinos para las transferencias de nuestros importadores registrados en el reporte (cerca de 7,500) donde destacan Estados Unidos, Países Bajos, Hong Kong, Japón y Corea, entre otros, lo más llamativo de dichas transferencias es que una porción importante de ellas las efectúan “terceros” no vinculados formalmente a los importadores y también socios, representantes legales y hasta trabajadores.

Por varias razones. La primera está asociada a la fluidez operacional como una de las claves para que nuestro comercio exterior siga robusteciéndose. Parece obvio que con operadores que no pagan lo que importan o pagan de menos o pagan a través de fuentes no declaradas ni vinculadas a su giro de negocio, la gestión y el control aduaneros se complejizan, pues se requiere de múltiples validaciones adicionales al momento del despacho, lo que afecta no solo a los involucrados sino también al conjunto del proceso aduanero cotidiano.Y podríamos estar incubando desafíos mucho mayores y más sofisticados que los que representó el contrabando transfronterizo en su momento.

La segunda razón atañe al objetivo de garantizar un crecimiento sano de nuestro comercio, para lo que será ideal que todas las operaciones de importación de bienes de consumo sean perfectamente trazables en términos de origen, clasificación, valor y, por supuesto, en sus respectivos pagos al exterior. En un entorno de creciente criminalidad organizada internacional asociada a narcotráfico, lavado de activos y financiamiento del terrorismo, las viejas maneras de “hacer negocio” en la informalidad y fuera del sistema financiero (o usando una enmarañada cadena de intermediación de pagos) representan una ventana al fraude y a la evasión de impuestos.

La tercera razón está vinculada a los desafíos planteados por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), en el sentido de promover el comercio legítimo procurando que los actores participantes estén acreditados en altos estándares de cumplimiento y seguridad en sus diseños logísticos y operacionales. Para ello se desarrolló el denominado Marco SAFE, en el que se propone a las Aduanas del mundo que es indispensable que los operadores de comercio exterior cuenten con prácticas básicas de transparencia en sus transacciones financieras asociadas a las actividades de importación y exportación. Asunto que, como hemos precisado, parece no cumplirse a cabalidad en nuestro ámbito.

Ello apenas parece ser la punta del iceberg y nos muestra que como Estado tenemos enormes desafíos por delante para tener una trazabilidad al 100% de los pagos vinculados a las operaciones de comercio exterior. Desde la Sunat seguiremos investigando para construir certidumbre donde hoy no la hay, claridad donde reinan las sombras y confiabilidad en las transacciones, pues solo así nuestro país será un socio confiable para el crecimiento seguro y sostenible del intercambio comercial global.

El Gobierno acaba de promulgar el Decreto Legislativo N° 1388 a fin de promover el uso de los medios de pago en las operaciones de comercio exterior, para combatir los delitos de lavado de activos y la subvaluación de mercancías.