‘Oye, Trump’: candidato presidencial López Obrador ganará por paliza en México

Las multitudes de mexicanos en su mayoría pobres que se reúnen alrededor de López Obrador pueden ser una señal de algo más que un traspaso de poder de un partido a otro, algo más parecido a un cambio de régimen.

El candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, durante un acto de campaña. (Foto: EFE)

Por: Agencia Bloomberg

Por Nacha Cattan y Eric Martin

Deberían haber estado en la escuela. En cambio, los cuatro niños y su madre, Fanny Santos, estaban junto a miles de personas que se amontonaban en una polvorienta cancha de fútbol en un suburbio y gritaban de emoción cuando recibieron un saludo con la mano del hombre que estaba en el escenario: el posible futuro presidente de izquierda de México.

Andrés Manuel López Obrador instó a mucha gente a faltar a la escuela o al trabajo ese día en Los Reyes La Paz, en las afueras de Ciudad de México. Ha estado haciendo lo mismo durante meses, recorriendo todo el país de 125 millones de habitantes. Con una amplia y duradera ventaja en las encuestas, el político conocido como AMLO ha convertido la campaña presidencial de México, por lo general un evento contencioso, en una especie de carnaval triunfante.

Las multitudes de mexicanos en su mayoría pobres que se reúnen alrededor de López Obrador pueden ser una señal de algo más que un traspaso de poder de un partido a otro, algo más parecido a un cambio de régimen.

A menos que las encuestas se hayan equivocado en una escala sin precedentes, ‘Tanto robo’‘Tanto robo’dará la espalda a décadas de gobiernos de tecnócratas entrenados por Estados Unidos. Para alarma de muchos inversionistas y líderes empresariales, el país está dando un brusco giro hacia la izquierda.

Sucesivos presidentes, cautelosos de asumir riesgos financieros que pudieran desencadenar una repetición del colapso del peso de 1994, generaron un crecimiento económico que es ínfimo para los estándares de las naciones en desarrollo, y dejaron atrás una estela de acusaciones de corrupción y aumento del crimen. Solo durante esta temporada de campaña, más de 100 políticos han sido asesinados.

"Esta elección cambiará al país", dijo Santos mientras algunos familiares sostenían celulares para capturar cada detalle de la manifestación. "Hay tanta corrupción, tanta violencia, tanto robo".

López Obrador promete poner a los pobres primero con una gran cantidad de nuevos programas sociales, y hacer frente a otro líder agitador, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos ha estado denunciando a México desde antes de ser elegido. Su renovada retórica antiinmigrante de los últimos días, sumada al sentimiento de fervor populista al sur de la frontera, sin querer están ayudando a AMLO. López Obrador publicó un libro el año pasado titulado "Oye, Trump".

López Obrador fue derrotado en las últimas dos elecciones presidenciales, aunque afirma que su primer intento en el 2016 fue frustrado por un fraude electoral. Se han expresado algunas preocupaciones sobre la posibilidad de que este año se repita, pero la aplastante ventaja del candidato izquierdista hace que ese escenario sea improbable.

El último barómetro de encuestas de Bloomberg le da un respaldo de un 46 por ciento, a unos 20 puntos de los candidatos pro empresa Ricardo Anaya, quien encabeza una coalición de izquierda-derecha, y José Antonio Meade, del partido gobernante PRI.

En sus dos campañas fallidas, López Obrador no pudo romper la barrera de un tercio. Esta vez lo ha logrado obteniendo apoyo desde fuera de su base en los barrios de bajos ingresos. Las encuestas lo dan como ganador en casi todos los sectores demográficos y por márgenes aún más altos entre los más educados.

En casi todas las capas de la sociedad mexicana, parece haber un poderoso deseo –muy parecido a lo que se ha visto en muchas partes del mundo– de erradicar la actual clase política.

"Será bueno para la democracia tenerlo en el cargo", dijo Rafael Rivera Goyenechea, quien enseña producción de TV en una universidad privada en el exclusivo barrio de Santa Fe, en Ciudad de México, y que tiene su propia empresa de producción de videos que emplea a 16 personas. La corrupción estará "en el primer lugar de su agenda", dijo Rivera.

Todavía hay mucha oposición a AMLO, especialmente entre la clase media y los círculos comerciales. La caída de 10% del peso desde mediados de abril es un signo de nerviosismo en el mercado.

Los inversionistas están especialmente alarmados por los planes de López Obrador de realizar un referendo para que el pueblo decida si un nuevo aeropuerto de US$ 13,000 millones para Ciudad de México debería avanzar, y revisar los contratos petroleros para comprobar que no fueron otorgados con sobornos.

Es un opositor de las medidas aprobadas por el presidente saliente, Enrique Peña Nieto, quien abrió la estancada industria energética a la inversión privada.

El candidato se ha enfrentado en reiteradas oportunidades con las grandes empresas mexicanas, calificándolas de "mafia del poder". Su crítica de la Corte Suprema, el organismo regulador electoral y algunos medios de comunicación, han despertado preocupaciones de que López Obrador podría lanzar una bola de demolición al estilo Trump contra las instituciones mexicanas, y esos temores se han amplificado, ya que las encuestas también sugieren que puede ganar ambas cámaras del Congreso.

"El riesgo es que volvamos a una presidencia sin contrapesos", dijo Verónica Ortiz, analista política que es coanfitriona de un programa en el canal del Congreso de México, que tiene una postura imparcial. "No creo que sea bueno para la democracia perder ese equilibrio".

Los opositores han comparado a López Obrador con Luis Echeverría, presidente de la década de 1970 que nacionalizó las industrias y aumentó enormemente la deuda del país. Entre los vecinos latinos de México, hay muchos ejemplos de populismo de izquierda que llevaron al colapso económico, desde Argentina hasta Venezuela.

López Obrador era visto ampliamente como un pragmático cuando fue alcalde de Ciudad de México en la década pasada, y dice que también gobernará al país de esa manera. Promete evitar asumir más deudas, y dice que un mayor gasto social se puede financiar eliminando el soborno. Ha descartado abandonar el TLCAN o nacionalizar empresas.

Aun así, él y su equipo han enviado suficientes mensajes contradictorios para generar advertencias entre algunos críticos respecto a que México está a punto de elegir a su propio Hugo Chávez.

En centros urbanos plagados de crímenes como Los Reyes La Paz, se habla poco de esas preocupaciones. Después de la manifestación de AMLO, las familias se sentaron en la acera a comer tacos y discutir sus planes para las fiestas de la noche de la elección. Un letrero afuera del lugar decía: "Vamos a ganar".

El propio candidato expresó un pensamiento similar cuando se dirigió a la multitud. Resumiendo una elección cuyo resultado raramente ha estado en duda, López Obrador usó una expresión local. "Este arroz está cocinado", dijo.