¿Un hotel de lujo fuera de la Tierra? La acelerada carrera en turismo espacial

La estadía de 12 días en la Estación Aurora costará US$ 9.5 millones. Son varias firmas las que ya se concentran en sus primeros lanzamientos.

Por: Karen Rojas Andia

Space Oddity. Imagine poder adentrarse en un resort espacial para flotar en gravedad cero, mientras admira hasta 16 amaneceres en un día y cultiva alimentos con los que pueda retornar a la Tierra, a velocidades increíblemente altas. La escena no estaría alejada de la realidad, al menos no, si dispone de US$ 9.5 millones en su cuenta bancaria para doce días de excursión a 200 millas del planeta en cuatro años.

La empresa californiana Orion Span ha decidido “lanzar el primer hotel de lujo asequible” y convertirse con esta hazaña en pionera en “turismo espacial”. Estación Aurora, como ha sido denominado el resort, podría recibir sus primeros huéspedes a partir del 2022, ya que la expectativa es que pueda estar en órbita hacia fines del 2021. Cada cápsula recibiría a cuatro afortunados que estarán siempre acompañados de dos miembros de la tripulación.

La estadía por noche estaría valuada en US$ 791,000; un monto –aunque no lo parezca– módico si se le compara con el rango de US$ 20 millones a US$ 40 millones que destinaron en su momento los primeros visitantes de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). Por lo pronto, 16 personas ya se han animado hacer sus reservas a través de un depósito inicial de US$ 80,000.

Dinamismo
Orion Span no está sola. Son varias las compañías que ya se están enfocando en su primer lanzamiento con la promesa de reactivar un mercado que ha permanecido en ‘stand by’.

Pues, pese a los avances, se ha observado cierto escepticismo en función a los constantes retrasos que han reportado varias firmas. “Hoy parece que finalmente está muy cerca”, declaró Christian Davenport, autor del título “The space barons”, a Traveler.

Así, a inicios de año, Virgin Galactic, de Richard Branson y Blue Origin, de Jeff Bezos, consiguieron hitos notables: una completó un primer vuelo de prueba de gran potencia; la otra lo hizo con el lanzamiento piloto del cohete New Shepard.

Planes a bordo
Bajo ese esquema, ¿qué ofrecen las distintas compañías que han osado incursionar en un mercado con cierto tinte futurista?

La comodidad, seguridad, experiencia y varios minutos de ingravidez serían el diferencial para Virgin Galactic. El consumidor premium peruano tampoco se ha mantenido ajeno ala tendencia.

De hecho, Rosario Flórez, general manager de la agencia de lujo del mismo nombre, recuerda que son 16 las personas que se han mostrado interesadas en la posibilidad de salir al espacio aunque aún se mantienen a la espera “del primer viaje que hará el propio Richard Branson con sus hijos para fines del presente año”.

De su parte, Blue Origin afirma que su cápsula es “lo suficientemente grande para flotar libremente y hacer volteretas sin peso”, además ofrecería excelentes vistas de la Tierra y el espacio, dado a que presenta seis de las ventanas más grandes en la historia de los vuelos espaciales.

Roscosmos es otro consorcio que tiene planeado construir su propio hotel espacial de superlujo: cuatro habitaciones privadas equipadas con ventanillas así como dos espacios para baño y gimnasio. Eso sí, los precios de sus planes vacacionales alcanzarían montos estratosféricos. Sus estadías incluirían, pues, caminatas espaciales guiadas por un cosmonauta.

Hábitats nuevos
Aunque las ofertas difieren entre sí, “el denominador común está en el propósito de abrir el espacio para la humanidad”, dijo a un medio español Eric Stallmer, presidente de la Federación de Vuelos Espaciales Comerciales.

La expectativa de la industria es que en los siguientes años más ciudadanos puedan visitar ISS y otros hábitats espaciales dentro de unos años. Elon Musk, por ejemplo, pretende llevar turistas a Marte en 15 años a bordo de las cápsulas SpaceX.

Antecedentes . Al multimillonario Dennis Tito le costó US$ 20 millones convertirse en el primer turista espacial de la historia. El exorbitante monto que desembolsó por ocho días en órbita le proporcionó –según dijo– una experiencia que valió la pena. Otras seis personas más se han sometido a los placeres de la ingravidez. La lista, no obstante, promete continuar.