Estrés laboral: ¿Cómo reconocer que tengo el síndrome de desgaste profesional?

El burnout tiene consecuencias negativas para la persona a nivel físico, emocional y mental del trabajador.

El burnout se distingue porque la persona se siente física y emocionalmente agotada. (Foto: Internet)

Por: Redacción Gestión

El estrés laboral suele producir síntomas físicos y psicológicos como dolores de cabeza, dificultades para dormir, dificultades para concentrarse, irritabilidad, y problemas digestivos, entre otros.

“Estas manifestaciones tienen un efecto perjudicial o dañino para nuestro organismo y ocurren cuando los requerimientos del trabajo van más allá de las capacidades o recursos del trabajador”, indicó Sandra Corso de Zúñiga, docente de Pacifico Business School.

Sinn embargo, advirtió que la exposición prolongada al estrés laboral da origen al síndrome de desgaste profesional, llamado también burnout.

El burnout se distingue porque la persona se siente física y emocionalmente agotada (agotamiento), ha perdido el entusiasmo y la capacidad de identificación con su trabajo (cinismo o despersonalización), y siente una profunda falta de realización personal (ineficacia).

“El trabajo, para la persona que padece este síndrome, pierde su sentido y significado”, declaró a Gestion.pe.

Asimismo, refirió que el burnout tiene consecuencias negativas para la persona a nivel físico, emocional y mental.

“En algunas ocasiones, puede incluso confundirse con depresión. La diferencia entre depresión y burnout está en la asociación con el trabajo del síndrome de desgaste profesional”, precisó.

También tiene consecuencias negativas para la organización porque repercute negativamente en el clima, suele asociarse con mayores índices de ausentismo y tardanzas, menores niveles de desempeño y productividad, y mayores niveles de rotación.

¿Cuáles son los principales factores que llevan a una persona a tener burnout?, pues la especialista mencionó que se pueden distinguir entre factores organizacionales y personales, siendo más importantes los organizacionales.

“En el contexto organizacional encontramos factores relacionados con el diseño del trabajo como, por ejemplo, exceso de horas de trabajo, presión de tiempo, sobrecarga, excesivas demandas emocionales o cognitivas o incluso monotonía en la ejecución del trabajo”, anotó.

También están los factores asociados con el estilo de gestión como poca comunicación, poca flexibilidad o autonomía, ausencia de liderazgo; y los factores relacionados con las relaciones interpersonales en las cuáles intervienen la falta de apoyo social, las malas relaciones entre los miembros del equipo.

“Hay factores relacionados con el rol del trabajo como roles poco definidos, falta de definición de expectativas; y factores relacionados con la inseguridad laboral o pocas oportunidades de desarrollo, entre otros”, añadió.

Entre los factores personales que predisponen al burnout no hay tanta claridad. Según la docente de Pacífico Business School, no se ha encontrado una relación clara entre edad, género y burnout.

“En mi experiencia en investigación he encontrado que el factor personal que más predispone al burnout es la falta de estabilidad emocional. Sí sabemos que recursos personales como la autoeficacia y la resiliencia te protegen de desarrollar burnout”, puntualizó.

Si un trabajador enfrenta este tipo de problema (estrés y burnout), Corso de Zúñiga recomendó que lo ideal es centrarse en la prevención y no caer en el burnout.

“Una vez que ha sucedido, a nivel personal es importante que la persona cambie su manera de trabajar (evitar trabajar en exceso, buscar conciliar vida laboral con personal, hacer más pausas para relajarse mientras trabaja), desarrolle habilidades para afrontar situaciones estresantes (en este caso puede beneficiarse del apoyo de un especialista), busque apoyo social, practique actividades relajantes, desarrolle hábitos saludables y sobre todo que practique la aceptación personal”, subrayó.

Finalmente, manifestó que normalmente cuando una persona ha desarrollado el síndrome no quiere permanecer en el mismo trabajo puesto que las consecuencias han sido muy negativas.

“Lo más recomendable, si es posible, sería un cambio de trabajo”, aconsejó.

DATO
Las profesiones asistenciales como profesores, enfermeras y médicos tendrían una mayor incidencia del burnout. Sin embargo, se ha demostrado que el síndrome de desgaste profesional se puede producir en otras áreas en las que no hay trato directo con clientes.