¿Cuántas tarjetas de crédito necesitas?

Especial TU DINERO. Tener más de dos plásticos requiere de una gran disciplina para estar al tanto de sus pagos.

Hoy me contactó por correo electrónico una persona que tiene cinco tarjetas de crédito, todas hasta el tope y ya no puede pagar ni siquiera sus saldos mínimos. Mi primera reacción fue pensar: ¿para qué alguien necesitaría tantas? ¡Son muchísimas!

Hay personas que tienen más. Conozco gente que tiene más de 10 tarjetas, muchas más. Cada una con fechas de corte y de pago distintas, lo cual genera una administración de locura.

En mi caso yo tengo sólo dos tarjetas principales, una Visa y otra MasterCard, las cuales utilizo de manera alternada.

¿Por qué dos? Primero porque alguna vez me han bloqueado alguna por prevención, incluso he sufrido cargos no reconocidos (los cuales el banco me ha reembolsado sin ningún problema) debido, quizá, a alguna clonación. El reemplazo del plástico suele tardar algunos días, en ese caso utilizo entonces la otra. Esa es la única razón, porque en realidad no necesitaría más que una.

Además tengo una tarjeta que es válida en un club de precios. La utilizo solamente ahí y su fecha de pago coincide con una de mis principales. Por eso la mantengo, porque me conviene.

En todos los casos soy un cliente “totalero”, es decir, que pago cada mes el total del saldo que utilizo. No me endeudo. De hecho pocas veces aprovecho las promociones a meses sin intereses porque, aun cuando se trata de una deuda sin costo adicional, compromete mi flujo de efectivo futuro.

Estas facilidades son herramientas que hay que usar de manera estratégica, pero no abusar de ellas porque uno puede perder el control.

Mantenga una administración simple

Creo que uno debe manejar sus finanzas personales de manera simple. No complicarse la vida a lo tonto, ni obsesionarse con los meses sin intereses pensando en que uno puede dejar ese dinero invertido en otra cosa y forzándonos a tener una disciplina adicional.

Debo confesar que sí he tenido (y aún tengo) tarjetas departamentales que no uso desde hace mucho tiempo (varios años) pero que las he mantenido vigentes. Cuando compré mi casa tenía que adquirir, por ejemplo, persianas. Entonces fui a una venta especial en la cual esos productos tenían un descuento importante y con la tarjeta departamental todavía tenía 10% de descuento adicional en mi primera compra.

Nuevamente: la utilicé por conveniencia nada más y después de eso prácticamente no la he vuelto a usar.

No olvide cuidar su historial crediticio

No las he cancelado por una razón importante: no me cuestan y me ayudan en mi score de crédito.

Aunque la metodología, la fórmula de cálculo del score es secreta, uno de los factores es el nivel de uso de nuestro crédito disponible.

En otras palabras, si uno utiliza siempre sus tarjetas de crédito hasta el límite, el score crediticio baja. Si, por el contrario, uno manifiesta una utilización moderada o pequeña de sus créditos vigentes, esa calificación tiende a subir. Es uno de los factores.

Pero es como si no las tuviera; como digo, no me cobran nada, no las llevo en la cartera, no las utilizo (ni pienso hacerlo), pero me da más flojera cancelarlas y además me ayudan en mi score.

Las tarjetas de crédito no son buenas o malas en sí mismas. Son simplemente una herramienta. Si las usamos de manera correcta nos ayudan, de lo contrario, nos pueden hundir financieramente. Por eso es importante aprender a utilizarlas de manera correcta y esa es aprovechando todos los beneficios sin pagar sus costos.

Yo hoy no pago cuota anual en ninguna de mis tarjetas de crédito. No me endeudo con ellas, así que no pago intereses. Aprovecho los programas de puntos y recompensas y también los seguros que tienen incluidos, al utilizarlas como medio de pago.

Son más seguras que las tarjetas de débito por el hecho de que el dinero no se toma directamente de mi cuenta bancaria (en caso de una clonación, por ejemplo, la aclaración con una tarjeta de débito puede tardar más y nuestro dinero en ese tiempo estará “congelado”, mientras que en una tarjeta de crédito no tenemos que pagar esos cargos durante la investigación del banco. Tampoco me complico la vida, manejo las cosas simples.

Si uno tiene más de dos tarjetas de crédito, además de que es mucho más complicada la administración de las finanzas personales y si uno no tiene disciplina, puede resultar contraproducente. Como el lector que me contactó al tener sus cinco tarjetas al tope, hoyo financiero que él mismo cavó.

Diario El Economista de México
Red Iberoamericana de Prensa Economica

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