Su príncipe azul sí existe, pero no es lo que esperaba

En Estados Unidos, Canadá y Japón existen plataformas en internet que permiten a los usuarios mantener una relación con un asistente virtual.

Escena del filme Her.
Escena del filme Her.

En la película Her, el protagonista Joaquin Phoenix se enamora de su asistente virtual – su Siri-. Durante varios meses, él va cogiendo cada vez más confianza con ella, voz interpretada por Scarlett Johansson, pese a que lo que siente va más allá de lo que debería haber entre un hombre y una máquina.

Esta película del 2013 define a la perfección las nuevas plataformas que ahora, cuatro años más tarde, triunfan en algunos puntos del planeta. Las plataformas como Meetic o eDarling no son suficientes para muchos usuarios que han pasado a un nivel superior, el virtual.

Matt Homann y Kyle Tabor crearon Invisible Boyfriend e Invisible Girlfriend en enero del 2015 y a mediados de ese año la plataforma ya contaba con más de 70,000 novios y novias que buscaban pareja virtual. En concreto, esta red permite a los usuarios crear un perfil falso de una pareja imaginaria para tener una relación ideal. ¿Cómo? Fácil.

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El usuario solo tiene que registrarse y crear un registro para su pareja: físico, gustos, hobbies, defectos, personalidad, fotos y una historia sobre cómo se conocieron y cómo surgió el amor. Una vez creado el personaje comienza la relación, aunque dependiendo de lo que pague, será más intensa o menos. Por 24.99 dólares al mes, el novio o novia virtual enviará 200 mensajes al mes y 200 imágenes, incluida una carta escrita a mano. Si prefiere empezar más despacio, el plan inicial de 14.99 dólares al mes incluye 100 mensajes.

Matt Homann, creador de la red Invisible Girlfriend & Boyfriend, afirma que el proyecto es el resultado de la frustración y desesperación amorosa que vivió después de su divorcio y de la presión social que sentía por no tener pareja.

Couple, una aplicación de mensajería para parejas, también prepara el lanzamiento de su propia app de relaciones virtuales. Bajo el nombre de Alice y Alex, su novio y novia en internet estará disponibles a partir de abril.

Pero donde realmente triunfan este tipo de relaciones es en Japón. Esta semana, AFP ha publicado un reportaje sobre varias chicas japonesas y su noviazgo en el móvil. La aplicación ‘Ikemen’, que se traduce como ‘chicos guapos’ tiene más de 15 millones de descargas en el país asiático y causa furor entre las chicas. Esta plataforma permite a las mujeres crear sus propias historias y fantasías amorosas y vivir un noviazgo idealizado.

¿Una aplicación puede conocernos de verdad?
“Parece increíble, pero con la información personal que se mueve en internet sobre nosotros pueden conocer muy bien nuestros gustos y carácter”, afirma el profesor de Informática de la UOC Antoni Pérez. La tecnología y el cruce de datos lo hacen posible.

Algunas de estas aplicaciones se nutren de la información -que el usuario da cuando acepta las cláusulas del contrato de uso- de sus cuentas de Facebook, Twitter, Spotify, búsquedas en Google o incluso la geolocalización. “Trabajan con un sistema de recomendación complejo del tipo aprendizaje (machine learning) y algoritmos heurísticos”, afirma Pérez. Mediante esta fórmula, el novio virtual puede preguntar cómo ha ido el día, determinada reunión o recomendar un libro o una canción. Actuarán como lo haría cualquier pareja, o no, pero solo de forma virtual.

Los problemas del novio robot.
“El perfil de usuario de estas aplicaciones es el de un individuo que tiene una incapacidad puntual o duradera para empezar una relación amorosa real, que tiene miedo al fracaso, frustraciones acumuladas o baja autoestima”, afirma Mireia Cabero, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. ¿Estas aplicaciones pueden ser un buen entrenamiento para futuras citas? Para la psicóloga, la confianza en uno mismo solo se consigue en la práctica real y no en la virtual.

“Una persona con una alta confusión podría llegar a enamorarse de este compañero o compañera virtual”, alerta Cabero. Según Núñez, desarrollar dependencia psicológica puede ser peligroso, pero no más que algunas relaciones tóxicas con personas de carne y hueso.

“¿Es una alternativa a las relaciones mixtas (personales y tecnológicas, como lo son todas) adoptada consciente y voluntariamente o es una alternativa a la incapacidad individual de establecer o mantener relaciones y, por tanto, constituye un consuelo tecnológico?”, reflexiona Eulàlia Hernández. “Los peligros y los beneficios dependen del uso que el usuario haga de esta tecnología”, concluyen los expertos.

Diario Expansión de España
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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