Rafa Nadal: “La elegancia siempre ha tenido que ver con la discreción”

En esta entrevista íntima Rafa Nadal cuenta qué le hace feliz, sus motivaciones y los retos que le esperan la próxima temporada. Él ya está preparado para afrontar el 2016.

Rafa Nadal.
Rafa Nadal.

En vísperas de la noche más mágica del calendario charlamos con el deportista español que cierra el que ha sido uno de sus peores años. En 2015 cayó hasta el décimo puesto de la ATP aunque, reconciliado con su raqueta, acaba de subir hasta el quinto. En esta entrevista íntima nos cuenta qué le hace feliz, sus motivaciones y los retos que le esperan la próxima temporada. Él ya está preparado para afrontar el 2016.

No hace mucho se publicó una playlist de Spotify con las cinco canciones más escuchadas por Rafa Nadal (Manacor, 3 de junio de 1986), uno de los mejores tenistas del mundo de toda la historia. Aunque parezca extraño tratándose de un joven de su edad (29 años), en primer lugar figuraba Usted, un tema del último disco de Julio Iglesias.

“Usted es la culpable / de todas mi angustias y todos mis quebrantos / usted llenó mi vida de dulces inquietudes y amargos desencantos”, reza el estribillo de la balada, inspirada como tantas otras en un amor esquivo. Echándole imaginación, esa enigmática “usted” que “desespera, mata y enloquece” al afligido amante bien podría ser la raqueta del mallorquín. Una metafórica raqueta que esta última temporada no parece haber correspondido con la entrega deseada a su atribulado dueño, sumiéndole en un mar de dudas.

En efecto, el ganador de 14 títulos del Grand Slam nunca había encajado tantas derrotas –alrededor de la veintena– desde que en 2005 dio el salto definitivo a la élite del tenis mundial tras ganar su primer Roland Garros.

A lo largo de 2015 ha llegado a caer hasta el décimo puesto de la ATP, lejos de la zona noble donde hoy pelean Novak Djokovic, Roger Federer o Andy Murray. Apenas ha ganado tres títulos menores en Buenos Aires, Hamburgo y Stuttgart. No obstante, en la recta final ha mostrado señales de su antiguo poderío, superando a Stanislas Wawrinka y a Murray en la Copa de Maestros para acabar quinto en la clasificación.

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[Este 2016 Rafa Nadal afronta su año más decisivo.]

Él mismo ha confesado que la acumulación de problemas físicos en los últimos años –tendinitis, rodilla, muñeca, espalda, apendicitis–, la ausencia continuada de victorias y su autoexigencia le habían llevado a jugar con más ansiedad, nervios y dudas de lo normal. Un momento… ¿Dudas? Sí, el gladiador de las pistas, poseedor de 65 títulos individuales, también se reconoce una persona vulnerable.

Eso no implica que haya perdido su proverbial fuerza mental, la que saca a relucir en los momentos más cruciales de un partido o le hace resucitar tras sus lesiones. “Lo que he perdido es el control de mí mismo, de las emociones”, reconoció a Marca el pasado octubre. He tenido más ansiedad de la que tocaba. La fuerza mental no la he perdido porque estoy trabajando igual que siempre o incluso más. Estoy con mucha ilusión, motivado, trabajando más porque el físico me lo permite”.

O dicho de otro modo: tras el bache deportivo de los primeros meses, el exnúmero uno mundial parece haberse reconciliado con su raqueta: “No juegue con mi pena, ni con mis sentimientos / Que es lo único que tengo / Usted es mi esperanza, mi única esperanza / Comprenda de una vez…”. Acostumbrado a plantar cara a la adversidad y a salir fortalecido de ella, tiene un elevado umbral de frustración que le empuja a no darse nunca por vencido. Pura resiliencia.

“Nadal es un competidor nato, un purasangre. El dato más positivo es que no ha perdido su amor por el combate”, certifica Javier Martínez, periodista de El Mundo especializado en tenis y autor de Rafael Nadal. Retrato de un mito (Ed. La Esfera), donde glosa los triunfos y sinsabores del campeón desde sus comienzos.

De modo que, al filo de la temporada, vamos al encuentro del héroe en plena remontada anímica y deportiva. La cita con Rafa Nadal –“un killer en la pista y un gentleman fuera de ella“– tiene lugar a comienzos de diciembre en un hotel de lujo de Madrid. La excusa es su presentación como imagen global de la firma de moda Tommy Hilfiger para sus colecciones de ropa íntima y sastrería, así como de la fragancia TH Bold.

Tras la entrevista, el plan es asistir a un exclusivo partido de strip-tenis en el Palacio de Cibeles, donde el zurdo peloteará con los modelos Malena Costa, Juan Betancourt, Cristina Tosio y Andrés Velencoso. Por cada punto perdido, cada jugador deberá desprenderse de una prenda.

El tiempo de la entrevista está pactado de antemano: 15 minutos. Lo que dura un calentamiento, pienso camino del hotel, mientras me cruzo con las marquesinas que muestran a un seductor Nadal en calzoncillos. Cuando entro en la habitación le pillo charlando en mallorquín a través de su Blackberry. Es más alto (1.85 cm) y tiene más envergadura de lo que parece en televisión. Vestido con un elegante traje gris de Tommy Hilfiger, su imagen de joven samurái forma parte del pasado. Se ha refinado.

Antes de encender la grabadora le regalo una tortuga de madera que compré en un reciente viaje a islas de Guadalupe. Sorprendido, me lo agradece con una sonrisa, dejando entrever esos dientes blanquísimos con los que tantas veces ha mordido los trofeos que han forjado su leyenda.

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[El tenista, 29 años, fotografiado para Fuera de Serie.]

Ha pasado de vestir pantalones pirata y camisetas sin mangas de colores fluorescentes a proyectar una imagen de gentleman.

¿Esa evolución en su estilo de vestir hacia la madurez ha sido premeditada?

Cuando empecé en el circuito profesional tenía 18 años y aquella indumentaria respondía a la energía y a la juventud que yo transmitía en la pista. Ahora me veo extrañísimo, pero entonces era algo distinto y rompedor. Y lo cierto es que me gustaba vestir así. Después de 2008 tomé la decisión personal de cambiar mi estilo, apostando por una imagen más clásica aunque manteniendo los colores alegres y vivos, que son los que a mí me gustan.

¿Qué entiende por elegancia?

Discreción. Creo que históricamente la elegancia siempre ha tenido que ver con la discreción. Para ser elegante, uno no tiene que dar la nota.

¿Cómo surgió su colaboración con Tommy Hilfiger? ¿Es cierto que fue el diseñador quien le propuso ser la imagen global de la firma?

Sí. Me presentaron a Tommy en el torneo de Montecarlo, en 2006, y desde el principio tuvimos un buen feeling. Después fuimos a cenar y con los años hemos ido trabando una buena relación de amistad. El año pasado nos llamó y nos dijo que tenía mucho interés en que esta campaña saliera adelante. Para mí fue una decisión fácil. Cuando trabajas con una marca que te gusta, te sientes cómodo y cercano a ella y además tienes buena relación con una de las personas clave de la empresa, todo es más fluido.

No es la primera vez que protagoniza una campaña en ropa interior. ¿Qué siente al verse en calzoncillos en vallas publicitarias y anuncios de prensa y televisión? ¿Pudor? ¿Subidón de autoestima?

Ni una cosa ni la otra. Yo era muy tímido de pequeño, pero evidentemente he tenido que acostumbrarme a serlo menos. El hecho de conocer a mucha gente nueva a lo largo de toda mi carrera ha hecho que poco a poco me haya ido soltando. La publicidad forma parte de mi trabajo, y hacer una campaña de moda como esta te da la oportunidad de conocer un mundo nuevo. Estoy muy contento con el resultado.

¿Es verdad que esa manía –al parecer incorregible– de ajustarse el slip antes del saque le sirve para concentrarse?

No creo que nada ayude a concentrarse. Uno tiene una forma de competir, tiene sus rutinas, y en este caso lo hago desde que tengo 5 o 7 años. Es algo tan natural que ni siquiera lo he intentado corregir.

Tommy Hilfiger ha dicho sobre usted: “Rafa es un hombre seguro de sí mismo, divertido y muy cool”. ¿Se identifica con esta definición?

Yo me veo una persona normal y alegre. No me considero inseguro, pero tengo mis dudas. Sinceramente, las personas que tienen un exceso de seguridad en sí mismas me parecen algo arrogantes.

En una entrevista con el periodista John Carlin, autor de su biografía Rafa. Mi historia, afirmó que, cuando sale a la pista, nunca se ve mejor que sus rivales… ¿Acaso es ese el secreto de su éxito?

Yo siempre tengo la esperanza de que las cosas van a salir bien, de que voy a hacer un buen partido y que voy a ganar. Pero, evidentemente, tengo mis dudas sobre si las cosas van a salir bien o no.

Esta temporada ha sido una de las más difíciles de su carrera debido a un “descontrol de mis emociones”. ¿Le falló su fuerza mental?

Desde el punto de vista mental es cierto que esta temporada ha sido la más complicada. No es que haya fallado mi fuerza mental, mi ilusión y mi motivación. Todo lo contrario. Con todos los problemas que he tenido durante el año, no me he dejado ir en ningún momento. Es más, al final he ganado muchos partidos por la misma ilusión de disputarlos. No he tenido el control de mis emociones hasta muy avanzada la temporada. Pero en Estados Unidos ya estuve mucho mejor; aunque no ganara muchos partidos, tanto en Cincinatti como en el US Open jugué con mucha menos ansiedad.

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[Rafa Nadal durante la presentación de su colaboración con Tommy Hilfiger en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles de Madrid.]

¿Ha llegado a perder la fe en sí mismo?

¿La fe? Claro que uno tiene dudas y pérdida de confianza, yo el primero. Pero al menos tengo la esperanza de que en un momento dado podré calmarme. Y, como olvidarme del tenis no me he olvidado, sigo trabajando no para ser lo que fui, sino para mejorar lo que soy a día de hoy.

Además de la línea ropa íntima y sastrería es imagen de la fragancia TH Bold… ¿Acostumbrado al perfume del éxito, cómo se repone del fracaso?

Uno fracasa cuando no hace lo posible para ganar o no se esfuerza lo suficiente para intentar conseguir sus objetivos. Cuando se hace lo posible por ganar, pero hay factores incontrolables, eso para mí no es fracasar. En todo caso es perder o no estar lo suficientemente bien. Y yo nunca me he dejado ir en los partidos ni en los entrenamientos.

¿De dónde saca la fortaleza para sobreponerse a una derrota?

Tengo ilusión por hacer lo que hago y motivación suficiente para seguir adelante. Soy feliz jugando al tenis, soy feliz compitiendo y también me hace feliz la motivación de sobreponerme a según qué tipo de dificultades.

“Debo estar tranquilo, mi carrera ya está hecha”, comentó sobre su bache deportivo a comienzo de temporada. ¿Lo dijo para callar bocas?

Después de hacer una carrera como la que he hecho hasta hoy, lo que se pueda decir sobre mi rendimiento no me preocupa demasiado. Si hubiera tenido un mal comportamiento o una mala actitud sí me preocuparía, pero creo que no es el caso. ¿Se puede decir que no soy tan bueno? Sí, sin ningún problema. Pero tengo claro quién soy. Muchas veces me han ensalzado más de lo debido, así que si ahora no me encumbran tanto, sin ningún problema. Mi motivación personal siempre ha sido superarme a mí mismo, tener la satisfacción de haber hecho lo posible para mejorar.

André Agassi afirma en sus memorias: “Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis; lo detesto con una oscura y secreta pasión”. ¿Alguna vez se ha sentido identificado con él?

Lo que dice Agassi es injusto, porque ha podido disfrutar de una vida fantástica gracias al tenis. Me extraña que lo odie, por muchas lesiones que haya tenido. Desde luego no es mi caso. Yo llevo 11 años entre los cinco primeros del mundo y me considero muy afortunado por todo lo que me ha dado este deporte. Gracias al tenis he vivido momentos inolvidables a lo largo de mis 29 años, más de los que pudiera imaginar en toda mi vida.

Supongo que entre los retos de la próxima temporada está ganar su 15º Grand Slam. ¿Lo ve factible o no le preocupa especialmente?

Me preocupa no ser feliz compitiendo. Este año no he sido todo lo feliz que quisiera, no porque no me gustara lo que hiciera, sino porque he jugado con ansiedad. Estos últimos meses he recuperado esta felicidad, porque ganando o perdiendo he competido bien y he disfrutado entrenando. Ganar más o ganar menos es algo que está por ver. Como he dicho, mi carrera ya está hecha. Pero aún así, mi motivación y mi ilusión para seguir estando arriba y seguir compitiendo sigue intacta. Y voy a trabajar para que así sea.

Según la revista Forbes, en 2014 fue el noveno deportista mejor pagado del planeta, con un patrimonio estimado entre los 150 y los 200 millones de euros. ¿Para qué sirve el dinero?

temas. Solo puedo decir que me siento superafortunado con lo que tengo. Yo creo que el principal valor del dinero es la tranquilidad: no tener que mirar tu cuenta corriente al final de mes ni sufrir para sacar adelante a tu familia. Quizá resulte extraño que esto lo diga alguien como yo, que desde pequeñito ha vivido en un mundo irreal en ese sentido, pero lo cierto es que nunca he sido una persona derrochadora y apenas tengo caprichos.

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[Tourbillon RM 027 de Richard Mille, 850,000 euros.]

Bueno, tengo entendido que le gustan los coches… (Además de los deportivos KIA, posee un Ferrari y conduce un Aston Martin DBS).

Si acaso mi principal capricho es navegar. Nací en una isla y no entiendo mi vida sin el mar al lado.

Como imagen de la Marca España no duda en proclamar su orgullo de ser español. ¿Entiende que un independentista catalán no se sienta tan orgulloso, aunque sea un gran aficionado al tenis y fan de Nadal?

Lo innegable es que existe una unión entre España y Cataluña, aunque unos catalanes quieran tener su propia nación y otros prefieran seguir perteneciendo a este país. En España, creo que a la gran mayoría le gustaría que Cataluña no se independizara. Y yo me incluyo en esa mayoría, aunque ame Cataluña y sienta una conexión fuerte con su cultura. Pase lo que pase es importante no fomentar el odio ni hacia un lado ni hacia el otro. Cada uno puede tener sus ideas, se tienen que respetar y es importante que así sea. Para amar a tu madre no tienes por qué odiar a tu hermano.

¿Con qué político te gustaría jugar un strip-tenis?

Yo tengo mis propias ideas políticas, pero no son públicas.

Nadal se levanta de la silla, sonríe y me estrecha la mano. Hace tiempo que los responsables de prensa de Tommy Hilfiger, presentes en la habitación del hotel, han avisado de que hemos sobrepasado el tiempo acordado. El partido de strip-tenis va con retraso y el público espera impaciente en el Palacio de Cibeles para ver a su ídolo. A ser posible, en calzoncillos. Se lo llevan en volandas y, diez minutos más tarde, ya está peloteando con los modelos.

“¡Que gane el mejor y que pierdan las chicas!”, exclama el presentador Arturo Valls en su papel de desternillante juez de silla. Haciendo gala de su buen humor, el campeón acabará desprendiéndose de su chaqueta y su reloj. Tras finalizar el partido dedica varios minutos a firmar autógrafos sin un gesto de agobio, antes de ser engullido por una nube de flashes. Pienso que no debe ser fácil ser Rafa Nadal las 24 horas del día. Pero, lejos de ser una marioneta sin poder de decisión, da la impresión de ser el organizador de su propia vida.

Diario Expansión de España
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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