House sitting, una corriente para los viajeros que confían

En Europa y Estados Unidos se extiende esta tendencia, que consiste en ocupar la casa ajena de otro trotamundo.

Debido a que la mayoría de estos anuncios no se dan en Latinoamérica, hablar inglés u otros idiomas es uno de los requisitos.
Debido a que la mayoría de estos anuncios no se dan en Latinoamérica, hablar inglés u otros idiomas es uno de los requisitos.

Si usted tuviera que salir del país por unos días, ¿dejaría su casa en manos de un extraño para que se encargue de ella hasta su retorno? Probablemente su respuesta más inmediata sea no.

Sin embargo, en el sector turismo, ser cuidador de casas, o ‘house sitting’, es una tendencia cuya presencia se expande en todo el mundo.

Una alternativa de viaje colaborativo que consiste en la disposición del propietario de ‘prestar’ su vivienda a un turista como alojamiento, a cambio de un mutuo acuerdo bajo el que este tenga la disponibilidad de asumir responsabilidades de limpieza y mantenimiento. Todo mientras el dueño esté de viaje.

Focos
House Sitting es una tendencia establecida en Europa, Norteamérica y Oceanía, pues son muchos los viajeros que deciden cambiar de vida por un tiempo determinado.

Y es precisamente por esto que muchos portales que sirven como puente entre propietarios y cuidadores reciben un alto número de visitantes en sus redes sociales.

En estos tres continentes, TrustedHousesitters.com es uno de los sitios líderes. Según el diario chileno La Tercera, este negocio se duplica cada año. A tal punto que cada mes tienen 1,500 avisos de dueños de casa.

Cabe resaltar que los dueños no solo buscan cuidadores de casas, sino también de mascotas, “lo que ha significado un ahorro cercano a los US$ 200 millones en alojamiento y guardería de animales”, estima Catherine Loftus, directora de marketing del sitio web creado en el 2010.

Polos opuestos
¿Pero esta tendencia tiene espacio para crecer a nivel local? Para Mariano Merediz, gerente de marketing de la agencia de viajes Costamar Travel, “en nuestro país el house sitting aún no se plantea, pues no es una tendencia, a diferencia de Europa, donde ya está establecido”.

De su lado, el diario sureño arma una hipótesis al respecto. “En Sudamérica, probablemente, por factores culturales como las redes familiares más extensas o cercanas, o por la desconfianza, no es una alternativa conocida”.

Modus operandi
Este sistema se basa en la confianza. Es más, habitualmente no hay intercambio de dinero y el capital se basa en la reseña tras la experiencia.

Por ello, portales que ofrecen estos servicios, como Nomador, piden comprobante de domicilio e identificación para incluir a un usuario en su base de datos.

Otros solicitan documentos como certificados de antecedentes penales y referencias de un empleador.

Luego de ello, el anunciante publica la oferta y el tipo de labores que realizará el visitante, además de las características de la vivienda. Tras ello, los interesados envían sus solicitudes.

Con frecuencia, el alojamiento es gratuito, con acceso a todos los servicios. Algunos incluyen hasta el uso del auto.

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