Líderes deben hacer equilibrios en nueva era Trump

La repercusión del acto de los supremacistas en Charlottesville el 12 de agosto también expuso, como nunca en la historia reciente, una grieta dentro del universo corporativo de Estados Unidos.

Bloomberg.- Mary Barra de General Motors quiso estar cerca de la Casa Blanca. A Indra Nooyi de Pepsico la presionaron para que saliera. Kevin Plank de Under Armour se enfrentó con resistencia cuando lo hizo. Doug McMillon de Wal-Mart Stores recibió críticas por regañar al presidente Donald Trump y por no cortar lazos con él cuando otros tres miembros de un consejo asesor presidencial dimitieron.

Todo eso solamente el martes.

Rara vez los líderes de negocios han tenido que avanzar con tanto cuidado como en este momento, con el país marcadamente dividido bajo un presidente combativo.

Desde el lunes, vienen transitando un ciclo alocado de expectativas y desilusión, comunicados banales e impugnaciones mordaces.

Empezó cuando Kenneth Frazier de Merck & Co. tomó posición públicamente contra Trump por no condenar rápidamente a los supremacistas blancos por la terrible violencia en Virginia, y empujó a muchos máximos responsables a un territorio nuevo y extraño.

“La vida de los máximos responsables se politizó”, dijo Charles Elson, director del John L. Weinberg Center for Corporate Governance en la Universidad de Delaware.

La repercusión del acto de los supremacistas en Charlottesville el 12 de agosto también expuso, como nunca en la historia reciente, una grieta dentro del universo corporativo de Estados Unidos.

“Hay una tensión moral”, dijo Rick Claypool, director de investigación de la oficina del presidente en la organización sin fines de lucro Public Citizen de defensa del consumidor .

“Algunas empresas consideran que se ven mancilladas por la asociación con el presidente”, dijo. Por otro lado, “existe el miedo de que si no tienen una presencia”, pierden.

Frazier y otros cinco evaluaron los riesgos y las ventajas y en un lapso de alrededor de 36 horas se apartaron del consejo de la Iniciativa de Empleos Industriales que asesora a Trump, quien los desestimó como “fanfarrones”.

Docenas más optaron por seguir siendo miembros de esa comisión y otras similares y recibieron críticas en las redes sociales. Internet quedó inundada de recriminaciones y llamamientos a boicots, con intervenciones de fuerzas tanto a favor como en contra de Trump.

“La negatividad es tan increíble que todo se convierte en un problema”, dijo Elson. “Si no dices nada, si dices algo, si no dices lo suficiente, estás en dificultades”.

McMillon de Wal-Mart criticó al presidente el martes en una circular a los empleados por no “rechazar inequívocamente desde un primer momento los actos espantoso de los supremacistas blancos” pero no abandonó la Iniciativa de Empleos Industriales.

Los detractores en Twitter lo atacaron, ya sea prometiendo dejar de comprar en Wal-Mart o acusando al máximo responsable de “complacer a la izquierda”. Algunos carteles en las redes sociales llamaron “Nazi” a Plank de Under Armour antes de su renuncia el lunes, en tanto otros al día siguiente lo calificaron de “cobarde” por irse.

Brian Krzanich de Intel también se retiró de la comisión el lunes. El martes lo hicieron, asimismo, Scott Paul, presidente de la Alliance of American Manufacturing, y Richard Trumka y Thea Lee de AFL-CIO.

Trump se quejó en una conferencia de prensa de que los máximos responsables que se fueron no tomaban sus trabajos en serio y dijo en Twitter que podía reemplazarlos fácilmente.

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