Editorial: Cambio de tendencia

Editorial de Gestión. “En suma, hay signos de recuperación de la inversión privada. El Gobierno espera que la reactivación prosiga más allá del 2018”.

INVERSIÓN PRIVADA. Julio se convirtió en el tercer mes consecutivo de crecimiento de las importaciones de bienes de capital, lo cual indicaría que la inversión –sobre todo la privada– se está despertando de su prolongado letargo. Aunque el promedio mensual de tales importaciones en lo que va del año (US$ 886 millones) todavía dista de los que se registraron en el 2013 (US$ 1,138 millones), las estimaciones apuntan a que las noticias ya no girarán en torno a proyectos futuros sino a proyectos en ejecución.

La última vez que la inversión privada creció fue en el cuarto trimestre del 2013 y, desde entonces, incluyendo el segundo trimestre de este año, solo hubo retrocesos. El BCR acaba de adelantar que la recuperación ya está ocurriendo en el actual periodo (julio-setiembre) y que lo cerrará con un incremento de 0.3%. El indicador mejorará en octubre-diciembre (0.8%) y si bien no alcanzará para terminar el 2017 en azul, constituirá un cambio en la tendencia que se espera que continúe durante el 2018. A todo esto hay que agregar que las expectativas empresariales también han mejorado.

Llama la atención que el BCR sea menos pesimista que el MEF con las proyecciones de contracción de la inversión privada para este año (1.8% versus 2.3%), y más optimista con las proyecciones de expansión para el próximo (4.3% versus 3.5%), pues generalmente la autoridad monetaria tiene los cálculos más prudentes –y suele tener la razón–. Sin embargo, es saludable que el MEF haya abandonado su hábito de publicar cifras que más parecían buenos deseos que el resultado de un mayor análisis.

En suma, hay signos de recuperación de la inversión privada. El Gobierno espera que la reactivación prosiga más allá del 2018, con tasas de crecimiento de 5% anual, liderada por sectores como infraestructura, minería e hidrocarburos. La consecuencia de ese dinamismo será una mejora del empleo formal y adecuado –que lleva muchos meses desacelerándose–.

No obstante, por ahora el cambio de la tendencia de la inversión privada no será suficiente para impulsar la economía, de modo que el papel de la inversión pública continuará siendo clave. Lo positivo es que en agosto volvió a crecer, tras haber estado a la baja desde febrero, de modo que corresponde al MEF, a los ministerios que ejecutan obras, así como a los gobiernos regionales y locales, mantener ese ritmo.

Solo resta esperar que el entorno externo siga siendo favorable, que no ocurra ningún desastre natural y que si ocurren nuevos destapes de corrupción, el Gobierno sepa manejar mejor su impacto sobre la economía.

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