Bajo precio del gas en México posibilitaría renegociar contrato de Camisea

Ex viceministro de Energía, Pedro Gamio sostuvo que con la renegociación del contrato del lote 88 se puede liberar el aval de 2.2 TCF que otorga éste para la exportación y destinarlos al mercado interno.

Luis Hidalgo Suárez

Al parecer las negociaciones para modificar los contratos de Camisea que lleva el actual gobierno no concluirán. ¿Cuál es su comentario?
Es difícil para un gobierno que está de salida lograr que la renegociación camine. Definitivamente esta va a ser la tarea prioritaria para el nuevo gobierno, es urgente resolver este asunto.

¿Por qué?
Porque el petróleo está en US$ 100 el barril, en promedio, en el mercado internacional y si no avanzamos aceleradamente en la masificación del uso del gas natural (GN) podemos tener problemas en cuanto a un costo muy alto de la energía en el mercado interno lo cual resta competitividad al país.

¿Y cuál sería la salida a este problema?
Lo primero es reconocer que existe racionamiento de gas natural en el país actualmente, porque de lo contrario (el actual ministro) no hubiera sacado una norma para asignar prioridades para su uso. Entonces el país no tiene todo el gas que necesita para atender la demanda interna.

Tanto el MEM como el consorcio Camisea han negado esa afirmación y han dicho que sí ha gas suficiente…
Las cifras de entidades técnicas serias (no políticas) indican que hay proyectos cuya demanda no atendida será de unos 150 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) de acá a tres años.

¿Si fuera ese el caso, cuál sería la solución?
Por razones diversas el precio (Henry Hub –HH, que es el referencial para el proyecto de exportación del Perú) del gas natural en el mercado americano está muy bajo y no completa las expectativas de los dueños del proyecto de exportación. Es decir, la economía del proyecto de exportación no ´cierra´ con los precios (HH) del gas natural a Manzanillo.

De otro lado, el Perú tiene una razón legal para hacer valer la prioridad del suministro al mercado interno (y al ser una condición básica del contrato, es defendible en cualquier arbitraje o mecanismo de conciliación). Además, dicho uso abarata sustancialmente los costos internos. Estos argumentos favorecen a que una renegociación de los contratos (por el nuevo gobierno) tenga buen camino.

Pero el nuevo gobierno no puede cambiar unilateralmente los contratos de Camisea. ¿O sí?
El año 2006 se hizo la única renegociación, a pedido del estado, del contrato de Camisea (lote 88) con un resultado a favor de los peruanos porque se cambió la fórmula de ajuste del precio del gas en el mercado interno. Entonces, sí es posible renegociar nuevamente el contrato con éxito.

Supongamos que el nuevo gobierno renegocia con éxito los contratos de Camisea. ¿Cómo permitiría eso entregar más gas al mercado interno?
Lo que ocurre es que el aval que otorga el lote 88 para la exportación del gas, esos 2.2 TCF de GN, está inmovilizados y no se pueden destinar a satisfacer la demanda interna. Con la renegociación se puede lograr eso lo que le daría al país la holgura necesaria hasta que se descubra más gas en otros lotes.

Entonces, no se trata de renegociar el contrato del lote 56…
No, en este caso lo que se tendría que establecer es la condición inicial del contrato, es decir que en todo momento se esté monitoreando el comportamiento de la demanda interna de GN a fin de hacer respetar la prioridad del abastecimiento del mercado interno.

¿Eso significa que cuando el mercado interno lo requiera el GN del 56 también podría reorientarse a ese fin?
No necesariamente, se puede escoger otros lotes negociando con sus operadores para que se atienda el mercado interno en condiciones competitivas y que promueva la exploración porque el potencial de GN del país es enorme.

Cuando el presidente electo viajó a Chile no descartó la exportación de GN a ese país ¿Cuál es su comentario?
Como lo ha dicho el presidente electo, primero hay que garantizar el suministro al mercado interno. Pero, nadie va a venir a invertir en exploración al Perú si se prohibe la exportación, todos invierten en petróleo o gas para realizar esas reservas en el mercado internacional. El mercado peruano sigue siendo chico. Hay que proceder con criterio técnico y lo que exceda la demanda interna se vende en el mercado internacional, al mejor postor. Mejor sería darle valor agregado al GN, pero actualmente no está caminando con la velocidad que debe el proyecto para el desarrollo de la industria del etano (petroquímica), lo cual permitiría tener 20 veces más ingresos por el gas respecto a su venta como materia prima.

En su oportunidad se supo que existía una carta del operador del proyecto de exportación de GN a México, al Estado peruano, en la que se comprometía a no exportar gas a Chile…
La carta decía dos cosas: Uno, (y lo más importante) que la empresa ponía a disposición las reservas del lote 57 para que el mercado interno pueda contar con más reservas del lote 88, dado el aumento de la demanda interna. El otro extremo, que se diga que a un o país determinado no se le va a exportar, pienso que se dio en un contexto del inicio del proceso de La Haya. Ahora tenemos que pensar con el criterio más técnico posible y asegurar un aprovechamiento racional de este recurso. Si el mejor postor para el GN es cualquier país vecino, creo que el Perú no debe perder esa oportunidad, siempre y cuando se haya priorizado el mercado interno y desarrollado rápidamente la industria para lograr exportar gas con mayor valor agregado.

Una propuesta de Gana Perú es disminuir la extensión de las concesiones de lotes petroleros para exploración. ¿Qué opina?
Esa debe ser una decisión técnica y no política. Se reduce el área de concesión en la medida que el nivel de conocimiento geológico de esa área lo permite. Es decir, puede reducir a lotes pequeños de 250 mil Has. siempre que el desarrollo de la exploración ya haya permitido identificar estructuras interesantes para encontrar petróleo o gas. Pero en ese caso los programas de inversión deben ser más exigentes, considerando que el precio del petróleo está más alto.

¿Por qué no ha habido éxito en la exploración de petróleo en el Perú?
Hay mucho desconocimiento, muchas personas dicen de manera sensacionalista que se ha lotizado el Perú. En términos reales sólo se explora el 5% del área total entregada para exploración. Y si hay éxito, el área para la explotación no llega a 1% ó 2% del área asignada.

“Por la política errática que ha tenido el Perú, de pasar de una política estatista a otra completamente liberal, ha perdido muchas oportunidades de encontrar petróleo. Tenemos 18 cuencas sedimentarias de las cuales la mayor parte no tiene el nivel de desarrollo exploratorio”.

Entonces durante muchos años el Perú ha sido considerado como un país de alto riesgo geológico, lo que significa que el desconocimiento que hay en el subsuelo hace que no sea muy atractivo.

Los críticos dicen que la política actual de subastar paquetes de 20 lotes petroleros ha hecho que proliferen las llamadas petroleras junior que negocian las concesiones que obtienen…
No es exacto, la industria petrolera a nivel mundial surgió por los independiente, por esas empresas llamadas junior. Igual en la minería. El Perú tiene que tener una mezcla de grandes empresas que aporten experiencia y eleven el estándar ambiental, pero también empresas juniors que, respetando el aspecto ambiental, estén siempre de punta de lanza de la actividad exploratoria y búsqueda de recurso.

Un hallazgo importante de petróleo en nuestro país lo hizo Perenco. ¿Qué avances hay en su desarrollo?
La última información que tengo del lote 67 es que este proyecto va en buen camino, ya están terminando toda la etapa de estudios para iniciar el proyecto. Es decir, ya se viene la explotación de crudo pesado en el Perú.

¿Qué hacer frente a los conflictos sociales por temas de concesiones mineras o energéticas? Usted mencionó que hay 20 lotes petroleros en estado de fuerza mayor.
Hay que trabajar con todos los sectores la calidad de la presencia del Estado y la falta de servicios básicos; mejorar el proceso de diálogo que el Estado debe promover; mejorar la parte social de los Estudios de Impacto ambiental; remediar los pasivos preexistentes de responsabilidad pública y privada; mejor fiscalización ambiental; hacer que el Canon llegue efectivamente a las Comunidades, hacer un registro y monitorear el cumplimiento de los acuerdos entre empresas y comunidades.

¿Y la consulta previa?
Se necesita realizar un proceso de consulta previa más eficaz, transparente y viable, con registro público de las Comunidades y sus directivas; completar el registro de tierras y titulación de las mismas. Las Comunidades deben constatar que participan y son socias del proceso de construcción del desarrollo sostenible. Hay que construir la confianza con hechos.

Si bien hay avances en electrificación rural, usted señala que el costo de instalación (por hogar) se ha elevado a US$ 1,500. ¿Que se debe hacer para culminar esta importante reforma?
Hay miles de pequeños pueblos aislados a los que se debe atender con energías renovables conforme al plan maestro trabajado con la cooperación japonesa, tomando en cuenta el potencial de cada lugar, con soluciones prácticas, concesiones rurales con microredes, fomentando el desarrollo de emprendedores, construyendo capacidades y generando pequeños mercados, que poco a poco se integraran a la economía moderna.

¿Cuál es el futuro del GLP en el país, después de la promesa de los US$ 12 por balón (que no han podido sustentar)?
Debe primar el realismo, lo que tenemos en forma importante es gas natural. Hay que promover su uso a nivel descentralizado, con ductos y mientras se construyen estos, por sistema virtual; el Estado debe ser más eficiente facilitador.

Hoy, gracias al esfuerzo privado, una empresa arequipeña va a recibir gas comprimido, se puede pero falta ampliar el programa de Cofigas y concursar las concesiones de distribución con gas natural licuefactado en las principales ciudades, que pueden ser atendidas con camiones cisterna especiales.

El gas debe defendernos del precio alto del petróleo, ayudarnos a ganar en competitividad y ser parte de la estrategia país frente al cambio climático.

GESTIÓN – 19/07/11