Manos entrelazadas para el desarrollo
Francesco Canchari y pobladores de Maras, en el Cusco, trabajan para dar a conocer al mundo los beneficios de la sal rosada.
Los pobladores de la comunidad de Maras, provincia de Urubamba (Cusco), en medio de sus urgentes necesidades de desarrollo, viven agradecidos a la naturaleza, que los rodeó de minas de sal que hoy trabajan para proveerse de dinero para su manutención diaria.
La sal natural recopilada por los comuneros encandila los paladares de habitantes de América del Norte, Europa y Asia.
Francesco Canchari, a través de su empresa “ Tierra del Monte ”, se ha convertido en un nexo de oportunidades para los comuneros. “Nosotros le compramos sal a la comunidad, que son un promedio de 380 familias que administran las salineras”.
Francesco cuenta que en el 2004 creó su empresa al saber de la demanda de la sal natural de Maras, conocida como sal rosada. “Esta sal mantiene el sabor de las carnes y pescados”. Esa cualidad, explica, hace que cheffs de reconocidos restaurantes internacionales requieran de la sal rosada de Maras.
“Conversé con mucha gente interesada en la sal rosada como producto gourmet, así que terminamos exportando en un inicio 1,200 kilos a Estados Unidos”. Su inversión inicial fue de US$12 mil.
Actualmente, “Tierra del Monte” saca a la venta para el mercado nacional y extranjero unos 600 quintales de sal rosada cada tres o seis meses. “Ahora exportamos a Finlandia, Italia Suecia, Alemania, EE.UU., España, Francia, Japón y Filipinas”. También ofrecen chocolates orgánicos con sal de Maras.
Pero específicamente en Italia, Francesco exporta productos de belleza a base de sal rosada. “Ofrecemos aceites exfoliantes con sal y sales de baño con esencias naturales”.
“Nos hemos ganado la confianza de los pobladores de la comunidad de Maras con quienes trabajamos por un beneficio mutuo”.
GESTIÓN – 04/05/11