Inversión con formalidad, una buena mezcla
El pan es sinónimo de trabajo e inversión para Tomás Bances. Siendo niño aprendió a hacerlos y hoy los ofrece en su panadería.
A las 3:00 horas empieza la jornada laboral de Tomás Bances y a las 10:00 horas termina, una primera etapa. Dos horas antes ha lidiado para que los dos mil panes que produce a diario satisfagan la demanda de su clientela, que cada mañana acude a su panadería “Don Thomás”, ubicada en el distrito de San Martín de Porres.
Su descanso termina a las cuatro de la tarde, pues debe empezar con el preparado de pastelillos, tamales, papas rellenas, sanguches y demás. “Busco darle variedad a mi oferta productiva”. Cerca de la medianoche cae rendido.
Tomás tiene ese trajín desde el 2008. Con S/.5 mil inició la aventura del negocio propio. “En todo esto hay mucho sacrificio, no solo físico sino también económico. Así como se hace dinero todos los días, este debe reinvertirse continuamente para seguir en el mercado”.
Para que la reinversión le genere ganancias, Tomás apuesta por la venta directa de sus productos de panificación. “Para mí no es rentable vender mi pan, que cuesta S/.15 cm, a los proveedores, si consideras que el saco de harina está S/.110. Los mayoristas te piden que le des el pan a S/.8 cm. y así no recupero mi capital”.
Tomás confiesa que el haber estado inmerso en el rubro de la panificación desde los 8 años de edad, hizo que conociera los trucos del amasado y del negocio. Aprendió que trabajando de manera formal, si bien tienes responsabilidades que cumplir, también puedes solicitar préstamos para seguir creciendo. Hoy se alista a inaugurar en tres meses un nuevo local de “Don Thomás”.
“El problema de todo negocio formal que empieza de a pocos es la competencia que se mueve en medio de la informalidad, pero igual, nosotros le ponemos ganas a nuestra labor”.
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GESTIÓN – 14/03/11