Las drogas le cuestan al Perú US$ 444.7 millones anuales

Devida presentó un estudio con el que busca incluir este problema en la agenda del Gobierno.

El costo anual de la problemática de las drogas en el Perú asciende a 444.7 millones de dólares, lo que representa el 0.2% del Producto Bruto Interno (PBI), siendo el consumo de alcohol el vicio de mayor costo con 245.7 millones de dólares u 8.7 dólares per cápita.

Así lo revela el estudio “Impacto Social y Económico del Consumo de Drogas en el Perú 2010”, presentado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida ), y que fue trabajado por un grupo de especialistas, que durante todo un año recogieron valiosa información del quinquenio 2005-2010 sobre el tema.

El documento precisa que el consumo de drogas ilegales representa para el país 192.3 millones de dólares (6.8 dólares per cápita) mientras que el costo del consumo del tabaco constituye un costo de siete millones de dólares (0.2 dólares per cápita). Esta última cifra considera la atención en salud del primer nivel, pero no incluye el tratamiento de enfermedades a largo plazo como el cáncer.

“El costo social en el abuso del consumo de drogas no solamente está vinculado a los costos de rehabilitación del adicto, sino que también está asociado a otros factores como la violencia doméstica, a la delincuencia causada por el efecto y la necesidad que siente el adicto de procurarse drogas”, anota el informe.

También precisa que hay que tener en cuenta que la adicción afecta el núcleo de la familia, destruyéndolo o debilitándolo, y que en el país no se han cuantificado los daños colaterales al interior de las familias.

Hogares con padres alcohólicos son los más afectados

El investigador de la Universidad del Pacífico, Enrique Vásquez, afirmó que en los hogares donde la cabeza de la familia tiene adicción al alcohol, y donde, por lo general, los recursos económicos son escasos, estos se reducen aún más para saciar las necesidades del adicto.

“Entre el 8 y el 10% de los escasos recursos se destinan a comprar alcohol. Es decir que no se trata solo de lo que deja de producir el padre alcohólico sino que además reduce el dinero destinado al hogar en desmedro de la alimentación, salud y educación de los hijos”, apuntó.

ANDINA – 13/12/10

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