Chile aprueba construcción de polémica central termoeléctrica
Ecologistas anuncian que se opondrán legalmente para frenar el proyecto y esperan que el presidente Piñera cumpla con su promesa de campaña.
Un organismo regulador chileno aprobó el martes la construcción de la central termoeléctrica Barrancones del grupo GDF Suez, lo que desató protestas y el choque entre la policía y ambientalistas, ante un proyecto que demandará una inversión de 1,100 milloens de dólares.
El complejo eléctrico, que incluye tres unidades de generación a carbón por un total de 540 megavatios, se emplazará en la región de Coquimbo y en las cercanías de una reserva natural costera vecina al turístico pueblo pesquero de Punta de Choros, en el municipio de Higueras.
La llamada Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, además de resguardar a esta familia de aves en riesgo de extinción, es hábitat de guanacos y pequeñas nutrias conocidas como chungungos, y se encuentra enfrente de un área marina donde se avistan ballenas y delfines.
La aprobación de la planta eléctrica por parte de un comité regional ambiental no es la última instancia y grupos ecologistas ya anunciaron que agotarán todas las vías legales para frenar el desarrollo del proyecto y esperan que el presidente Sebastián Piñera, cumpla con una de sus promesas de campaña.
Desde la región de Coquimbo, en el norte del país, al centro de la capital chilena, las protestas tras la resolución ambiental no se hicieron esperar.
Una movilización convocada en la plaza de armas de Santiago terminó la noche del martes en disturbios, debido a que los manifestantes habían planeado llegar a las afueras del palacio presidencial.
“Piñera, Piñera, Huiguera no se vende”, gritaban cientos de manifestantes que se enfrentaron a la policía, la que con gases y carros lanza agua disolvió las protestas. La policía informó de al menos 21 detenidos tras los disturbios.
Antes de llegar al poder en marzo, Piñera había asegurado al ser consultado directamente por la central Barrancones que se “iba a oponer a todas las plantas termoeléctricas que atenten gravemente contra la naturaleza, las comunidades y la calidad de vida”.
Para evitar este tipo de obras, que calificó de “locuras”, Piñera dijo que iba a promover el desarrollo de energías limpias y renovables, para responder a la creciente demanda energética de un país que, según espera el Gobierno, anotaría un crecimiento económico promedio del orden del 6 por ciento en los próximos cuatro años.
El representante del Gobierno en Coquimbo, Sergio Gahona, explicó que la autoridad ambiental de esa región resolvió aprobar el proyecto “tras exigir altos estándares ambientales a la Central Térmica Barrancones, para que ésta se vea obligada a tener la más moderna tecnología de control de emisiones”.
“Habrá mediciones continuas de temperatura, oxígeno y salinidad; determinación de plancton, corrientes, estudios de la columna de agua y de los sedimentos en zonas fuera del área de influencia, alcanzando hasta las islas Choros y Damas”, dijo Gahona.
“También habrá medición continua de emisiones de gases y partículas a la atmósfera, seguimiento de guanacos, aves marinas y chungungos”, agregó.
El proyecto incluye un puerto para la descarga de combustibles, un depósito de cenizas de la combustión y una subestación eléctrica.
REUTERS 25/08/2010