Una tradición muy deliciosa
“Manjares” es la empresa de Gloria Balarezo, quien ofrece una gran variedad de dulces peruanos y piqueos criollos.
“En la variedad está el gusto”, dice Gloria Balarezo, quien abre la carta y muestra que en cada uno de sus locales ofrece al público 61 variedades de dulces peruanos.
Eligió el nombre más adecuado para su empresa: “Manjares”, y su público es tan fiel, que incluso espera pacientemente en la puerta de uno de los establecimientos cuando está repleto de gente.
“No se van, esperan a que se quede libre una de las mesas e ingresan con una gran sonrisa, pues siempre me dicen que mis dulces tienen un sabor que no encuentran en otro lugar”.
Y si hiciéramos un ranking, el champú de guanábana se quedaría con el primer lugar. Y a pesar de que es un dulce que se sirve caliente, bastantes clientes lo piden en verano y en invierno se la sensación.
Obviamente, siempre tendrán su espacio los picarones, la mazamorra morada y el arroz con leche; sin embargo el dulce de higo, los guargüeros, la revolución caliente, la mazamorra de cochino y el ranfañote; no se quedan atrás.
Gloria inició su empresa hace 16 años en un pequeño local de Balconcillo, con la ayuda de sus tres hijos: Roberto, Martín y Gerardo; y a pesar que actualmente sus locales están en San Borja y Chorrillos, sus viejos clientes de La Victoria aún la visitan.
“La gente mayor trae a los más jóvenes, pues quieren que se mantenga la tradición”. Además, recuerda que una amistad fue quien le prestó los US$ 2,500 que le sirvieron para alquilar su primer local y comprar sus utensilios de cocina.
Como Gloria desea que todos prueben sus dulces, desde un inicio sus precios han estado al alcance de todo bolsillo, pues el costo de sus productos fluctúan entre los S/. 3 a S/. 8.
También dice que el dulce no debe estar alejado de lo salado, por eso ofrece piqueos criollos como el rocoto relleno, la causa, la papa rellena, los tamales y el escabeche de pollo. Para chuparse los dedos.
“Coloco música instrumental peruana en mis locales, pues no solo hay que complacer el paladar, sino también el oído”.
GESTIÓN – 13/08/10