“Mis manos son lo más valioso”

Juana Solano es una tejedora de Catacaos que se inició en este arte a los 12 años, porque la economía no le permitió seguir estudiando.

OSCAR GONZÁLEZ

(PIURA) “Doy gracias a Dios por haberme dado las manos que tengo, que para mí son muy valiosas”, expresa Juana Solano, quien a los 12 años aprendió, a la fuerza, a tejer sombreros de paja para ayudar a la economía de su familia. Ahora, a los 36 años, alista maletas para participar en una feria artesanal que se realizará el próximo mes en Washington DC, Estados Unidos.

Cuando terminó la primaria, su madre no pudo financiar sus estudios secundarios. Le dijo que tenía que ayudarla con el tejido para cubrir los gastos de la casa, porque no alcanzaban los ingresos que su padre obtenía como agricultor. “Al comienzo, fue difícil aprender porque era niña.

Llorando, le decía a mi mamá que las pajas se me zafaban. Ella insistía en que tenía que aprender y me palmeaba las manos. Aprendí a tejer casi a la fuerza”, recuerda Juana con cierta nostalgia, pero, al mismo tiempo, muy agradecida con su mamá por haberla iniciado en este negocio que le está dando bastante satisfacción.

Lo primero que aprendió a tejer, en su natal Catacaos, fue un abanico, luego siguió con los platillos de paja y después se animó a confeccionar sombreros, que requieren mayor habilidad.

Con una gran sonrisa, admite que demoró un mes para hacer su primer sombrero, el que le salió tan grande que creía que podían entrar hasta dos cabezas. “Mi mamá, molesta, me advirtió que no lo vendería porque no tenía buen acabado. Mi hermano me ayudó a arreglarlo con la horma, y al comprobar que quedó mejor, mi mamita salió a venderlo. Regresó a la casa contenta porque le habían pagado S/. 5 por mi primer sombrero”.

A los 14 años, tejer ya era su pasión. Confeccionaba dos sombreros a la semana. En las madrugadas, salía a venderlos a la entrada de Catacaos. En esa época, le pagaban S/. 25 por sombrero, aunque no prestaba atención a sus ganancias. Con el dinero ayudaba a su familia y compraba más paja para seguir tejiendo. Ahora sus sombreros se venden hasta en S/. 65.

Juana es fundadora y presidenta de la Asociación de Mujeres Tejedoras de paja toquilla “Virgen del Pilar”, creada en el 2004, a la que están asociadas 30 mujeres del caserío La Campiña del distrito de Catacaos. Ellas elaboran sombreros, bandejas, floreros, entre otros productos.

Gracias al empuje y persistencia de Juana, los productos de estas tejedoras se han exhibido y vendido en ferias artesanales en todo el país, y mantienen contacto con compradores alemanes para poder exportar.

GESTIÓN – 25/06/10

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