Criollismo con acento italiano

En los últimos 10 años, Mauricio Alayza ha abierto tres restaurantes con buen éxito.

Mauricio Alayza, está en plena tarea de posesionar a Pasadiso en el competitivo mundo de la gastronomía. Se trata de su tercer restaurante, que se caracteriza por ofrecer comida típica peruana.

Sus otras dos creaciones son las tratorías “La Piccolina”. ¿Por qué arriesgar por un nuevo estilo si ya está consolidado con la comida italiana? Mauricio afirma que es parte de su evolución como empresario, además está seguro que su inversión, que supera los US$ 50 mil brindará sus frutos.

Ya conoce el mercado de la gastronomía desde hace más de 10 años, anteriormente se encargaba de la logística de un centro de reparto de verduras orgánicas, “y de pronto me quedé sin trabajo”.

Así es que decidió poner un restaurante en el que invirtió US$ 3,000, el local era de 30m2 y tenía cinco mesas. Mauricio era chef, mozo, administrador, “hacía de todo”.

Luego alquiló un local contiguo y de las cinco mesas pasó a 15. “Allí salí de la cocina y empecé a ser anfitrión. Ahora, cuenta con 90 colaboradores.

No estuvo solo, tenía el apoyo de su enamorada, que hoy ya es su esposa, y el de su familia. Poco después llegó el segundo local, en verano por cuarto año consecutivo abre un local en Punta hermosa.

Sus cartas se renuevan cada seis meses y el público puede disfrutar desde una clásica pizza de champiñones, americana o hawaiana hasta una pizza de prosciutto o de camarones.

Sus primeras vacaciones las pudo tomar recién a los ocho años de crear La Piccolina, que ahora goza junto a su esposa y a sus dos pequeños hijos. “La inversión grande es riesgosa. Crecí con mis utilidades a paso firme”, nos dice.

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GESTIÓN – 10/06/10

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