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La actividad comercial en La Oroya ha disminuido 60% en últimos ocho meses

09:11Si no fuera por la demanda que generan los trabajadores de las minas ubicadas en los alrededores, el comercio en La Oroya ya hubiera desaparecido.

De La Oroya, pueblo golpeado por la irresponsabilidad de varias empresas mineras que han contaminado su ambiente, se ha hablado bastante, principalmente desde agosto del año pasado, cuando el complejo metalúrgico, manejado por la estadounidense Doe Run , paralizó sus actividades. Sin embargo, hasta el momento no se han cuantificado los daños que la paralización ocasiona en la actividad comercial de la zona y en los propios lugareños.

“Desde que la fundición ha parado, la contaminación ha disminuido, incluso en los cerros están creciendo algunas hierbas, pero los negocios están casi paralizados”, dice, muy apenado, Rolando, un lugareño que tiene una tienda de abarrotes.

La mayoría de comerciantes estima que sus ventas han caído en cerca de 60% desde agosto del año pasado, porque gran parte de los trabajadores de la minera se ha ido con su familia a otros lugares en búsqueda de un mejor futuro. “Todas mis amigas cuyos esposos trabajan en Doe Run han viajado a Tarma, Huancayo, Jauja, Lima, Cerro de Pasco o a otro lugar a poner algún negocio. Si la empresa reabre sus puertas, solo volverá el esposo, pero ni ellas ni sus hijos lo harán, porque la situación en La Oroya es incierta”, refiere Ana María, otra comerciante.

Este pueblo se encuentra en la sierra central de la provincia de Yauli (Junín), a 176 km de Lima y a 3,750 msnm. Su principal actividad económica es el comercio, y además de abastecer a los lugareños y mineros de la zona, sirve como punto de parada de las personas que continúan su viaje hacia Huancayo o a la selva central (Chanchamayo, Satipo, Oxapampa y Pozuzo).

Es por esta razón que en La Oroya se aprecian diversas juguerías, restaurantes, bodegas, farmacias, grifos, etc. “Pero, más del 50% del movimiento comercial lo generaban los trabajadores de Doe Run, y el resto proviene de los asentamientos mineros que hay a los alrededores, y de los viajeros que se van al centro o a la selva”, señala Anacleto Meza, un jubilado de la fundición, que desde que nació ha vivido en este pueblo.

Si no fuera por la demanda que generan los trabajadores de las minas ubicadas en los alrededores, como Yauricocha, San Cristóbal, Morococha y Yauli, el comercio en La Oroya ya hubiera desaparecido, señala Elmer Mejía, un universitario que ayuda a sus padres en su comercio.

“Si antes vendíamos entre S/. 700 y S/. 800 al día, ahora solo llegamos a S/. 200. Esta situación se está agudizando. Los campamentos de la fundición cada vez están más deshabitados, los trabajadores solo llegan para cobrar el 70% de su sueldo, por un acuerdo al que llegaron con la empresa, y luego se regresan a los lugares donde están radicando”, agrega Mejía, y no cree que la empresa retome sus labores en julio, como están señalando, porque no observa una voluntad de Doe Run ni del Gobierno por arreglar el problema.

SIN CRÉDITOS

“El negocio ha bajado bastante. Desde noviembre del año pasado, hemos parado los créditos para los trabajadores de Doe Run porque la empresa todavía no reinicia sus labores, y el banco no está aceptando sus solicitudes”, señala Joel, el encargado de la tienda Carsa en La Oroya.

“Nuestra tienda tiene cerca de cinco años en este pueblo y antes vendíamos más de US$ 45 mil al mes. Ahora las ventas han caído en casi un 60%, y tenemos que salir a otros campamentos mineros para conseguir nuevos créditos”, agrega.

Boticas Farmavida opera en La Oroya hace ocho años. Leonid Manrique, socio de la cadena, señala que desde agosto del 2009 han disminuido en más de la mitad sus ventas, y coincide con el resto en que el comercio no se ha paralizado por la demanda de los trabajadores de las zonas aledañas.

Dice que los pobladores demandan principalmente medicinas para los bronquios y vitaminas que contrarresten la contaminación, porque la mayoría de la población tiene un porcentaje de plomo en la sangre por encima de lo permitido.

Samuel, el administrador de la pollería El Picotón, comenta que antes vendían S/. 2,000 a la semana, pero ahora no les alcanza ni para el alquiler del local. “La mayoría de establecimientos comerciales estamos atravesando una situación difícil, y no hay signos de que las cosas mejoren”, agrega con preocupación.

GESTIÓN – 14/04/10

comentarios (4)
#1 | 14 abril 2010 | 09:33:51 AM
CHARLES

ES HORA QUE ACTUE EL GOBIERNO Y HAGA RESPETAR LOS ACUERDOS REALIZADOS ENTRE LA EMPRESA EL GOBIERNO Y LOS TRABAJADORES, COMO SABEMOS EL CHINO FUJIMORI DIO COMO REGALO LAS INSTALACIONES DE ESTA FUNDICION A UN PRECIO PAUPERRIMO, RECUPERANDO LOS DUEÑOS SU INVERSION EN SOLO UN AÑO, LUEGO EN LOS AÑOS 2006,7,8, SE LLEVARON UNA MILLONADA DE DOLARES, Y AHORA NO QUIEREN INVERTIR PARA SU REACTIVACION, EL PUEBLO DE LA OROYA SE LEVANTARA PARA EXIGIR SU INMEDIATO FUNCIONAMIENTO.

#2 | 14 abril 2010 | 02:11:16 PM
serrasalmus

Excelente noticia!!!!, porqué no se alegran aquellos que decían que la gente estaba muriendo por la contaminación de la fundición?. La oroya jamás debió existir!!!, sólo el gobierno inepto de esa época la elevó a acategoría de villorio y ciudad, arrebatándole el control de los campamentos a la Cerro de Pasco. Esa gente que tugurizó esos cerros y que parasitó de la empresa ahora se lamentan!!!. A llorar a la playa!!!

#3 | 14 abril 2010 | 10:06:14 PM
abel

No se si fue bien que funcionara la fundición en la Oroya, pero esto tiene que solucionarse por el bién de mucha gente que vive directa o indirectamente de la empresa, tengo familiares que trabajan en la oroya y me cuentan la situación que pasan sobre todo los comerciantes. el gobierno debe poner mano dura y hacer respetar sus acuerdos.

#4 | 16 abril 2010 | 02:31:14 PM
albert

SOLO CON UNA DECISION FIRME DE LA POBLACION Y LOS TRABJADIRES HAREMOS , QUE LOS REPRESENTANTES DE ESTE GOBIERNO Y DE LA EMPRESA DECIDAN EL REINICIO DE LAS OPERACIONES, PORQUE PARECE QUE HAY UN ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO Y LA EMPRESA PARA LIBRARSE DE LOS TRABAJADORES EN PLANILLA. QUE PENA QUE LOS COMERCIANTES RECIEN SE DIERON CUENTA QUE TAMBIEN SE BENEFICIAN CON EL SALARIO DE LOS TRABAJADORES.
PERO AL MARGEN DE ELLO. EL COMPLEJO METALÙRGICO DE LA OROYA ES PATRIMONIO DE TODOS LOS PERUANOS, SI NO FUERA POR EL RATERO DE FUJINORI QUE LO VENDIO , TANTO CENTROMIN COMO MUCHAS EMPRESAS PUBLIC AS, Y EL DINERO RECAUDADO ¡DONDE estÀ? , SE LO METIERON AL BOLSILLO Y ASI SON LOS QUE NOS GOBIERNAN, COMO LOS APRISTAS CORRUPTOS, ES TIEMPO QUE NOS IÑUSTREMOS Y NO DEMOS NUESTRO VOTO POR LOS MENTIROSOS, RATEROS, QUE LLEGAN AL PODER GASTANDO UNA MILLONADA COMPRANDO VOTOS, LLEGAN AL PODER PARA RECUPERAR Y PARA BENEFICIARSE.
LA OROYA DEBE HACER UN PARA ENTRE TTRABAJADORES Y POBLACION, HASTA QUE SE REINICIE LAS OPERACIONES, POR EL MIENESTAR DE NUESTRAS FAMILIAS.