H.Ruiz Hnos., ingenio con sabor

Sus inicios como soldador son un grato recuerdo para Heriberto Ruiz, pues gracias a esta experiencia fundó su empresa.

El reloj y la wincha son los mejores compañeros de don Heriberto Ruiz (71) desde hace 45 años. Uno se acomoda en su mano y el otro en su cintura. Su trabajo como soldador en sus años mozos hizo que se volvieran amigos entrañables. “Debo ser consciente del tiempo para cuantificar mi productividad, y de la medida para no fallar en el diseño de los hornos”.

Pero algo que lo acompañó desde siempre fue su creatividad, que en 1965 inició su despegue. Con S/.8 mil de su liquidación fundó la empresa H. Ruiz Hnos.

Don Heriberto trabajó en un taller donde aprendió a elaborar hornos al lado de Franz Ulrich, por quien guarda un gran cariño. Su picardía de norteño (nació en Lambayeque) le valió para ganarse el aprecio de su jefe. “Pero también era muy trabajador”, ríe.

Su ingenio ha hecho que el pollo a la brasa sea más sabroso, cuentan los comensales que han deleitado de este, luego de ser dorado en uno de sus hornos.

Mientras soldaba hornos a los 21 años, su creatividad le daba esas sugerencias que hacen de los pequeños detalles la diferencia entre los productos o servicios.

Las freidoras, lavaderos de acero, planchas sandwicheras, cajas térmicas, peladoras de papa y sus estrenados hornos ecológicos, han sido diseñados y modificados por su creatividad que nunca está quieta.

“Yo sigo dibujando mis modelos en papel, pero ahora tengo mi equipo que lo traduce gráficamente en la computadora”.

A la semana, la empresa de don Heriberto que cuenta con 50 trabajadores, fabrica 20 hornos que se venden entre US$ 2 mil y US$ 7 mil.

“Miedo, ¿miedo a qué?, podía tener sí sabía hacer bien mi trabajo”. Así responde don Heriberto cuando le consultamos si temió caminar solo empresarialmente. “Cuando ingresé a trabajar, mi meta fue aprender para luego independizarme”.

Cuando sube al segundo piso del local de su empresa para ser retratado, don Heriberto recuerda su época de soldador, pero el calor del ambiente lo traslada mentalmente a Jamaica, isla a que siempre viaja para relajarse.

“En estos años he aprendido las técnicas de administración que requiere mi negocio para mantenerse y no dar tregua a la competencia”.

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GESTIÓN – 23/03/10

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