Demócratas confiados en que se aprobará ley de reforma de la salud

Aunque los republicanos dudan que los demócratas cuenten con los votos necesarios.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos se dirigía el domingo a una estrecha votación de la extensa reforma al sistema de salud, mientras los líderes demócratas pronostican una victoria para la mayor prioridad doméstica del presidente Barack Obama.

Ante la pregunta sobre si el partido tiene los 216 votos necesarios para aprobar el proyecto frente la compacta oposición republicana, el representante John Larson, quien lidera a la camarilla demócrata de la Cámara, dijo al programa “State of the Union” de CNN: “Tenemos los votos”.

“Aún hay miembros que la están mirando e intentando decidirse, pero creemos que van a ser 216 votos cuando pasemos la lista”, dijo el líder demócrata de la Cámara estadounidense, Steny Hoyer, al programa “Meet the Press” de la NBC.

Hoyer dijo que los votos restantes que los demócratas necesitan se encuentran en cifras bajas de un solo dígito.

“Creo que tendremos los votos”, agregó la legisladora demócrata Debbie Wasserman Schultz al programa “Fox News Sunday”.

Pero los republicanos rebatieron los argumentos demócratas.

El presidente de la conferencia republicana de la Cámara, Mike Pence, declaró a CNN: “No se si tendrán los votos”. Pence dijo que los republicanos utilizarán “todos los medios a nuestra disposición” para bloquear el proyecto.

“Lo importante es que ella aún no lo ha logrado”, dijo el senador republicano John Cornyn, al programa “Fox News Sunday”, haciendo referencia al esfuerzo de la presidenta demócrata de la Cámara baja, Nancy Pelosi, para reunir suficientes votos y aprobar la reforma al sistema de asistencia médica.

HISTORICA VOTACION

La Cámara baja votará por separado el domingo por la tarde sobre la versión de la reforma aprobada por el Senado, que de recibir luz verde se convertiría en ley cuando Obama la promulgue. Además, someterá a votación un paquete de cambios a la legislación impulsados por los representantes demócratas.

Bajo la presión de los republicanos y algunos demócratas, los líderes del partido dejaron de lado un plan para aprobar la versión del Senado, impopular entre algunos demócratas de la Cámara baja, sin una votación directa.

El líder republicano de la Cámara estadounidense, John Boehner, en declaraciones al programa “Meet the Press” de NBC, dijo que su partido trabajará para revocar la reforma de salud si gana las elecciones de mitad de período en noviembre.

Obama fue al Capitolio para reunir apoyo y llamó a los demócratas de la Cámara a “levantarse” y llevar adelante lo que reconoció podría ser una votación políticamente difícil, a puertas de las elecciones legislativas de noviembre.

“Sé bajo qué presión están”, dijo Obama a los demócratas. “Este es uno de esos momentos. Esta es una de esas veces en las que pueden decirse a sí mismos honestamente: “Maldición, esto es exactamente por lo que vine aquí””, señaló el presidente.

Las votaciones terminarán con una batalla política de nueve meses sobre la reforma, que podría llevar a los mayores cambios en el sistema de salud estadounidense de 2,5 billones de dólares desde la creación en 1995 del programa Medicare, administrado por el Gobierno, para ancianos y discapacitados.

La reforma expandiría la cobertura a 32 millones de estadounidenses sin seguro y prohibiría prácticas actuales de las aseguradoras, como rechazar la cobertura a quienes posean condiciones médicas pre-existentes.

La legislación requerirá que todos los estadounidenses posean un seguro de salud, pero entrega subsidios para ayudar a trabajadores de bajos ingresos a pagar el suyo, y crea bolsas donde individuos y grupos puedan revisar y comparar planes de seguros.

La aprobación de la ley es clave para Obama, cuya situación política y agenda legislativa podrían depender de su éxito. Los niveles públicos de aprobación de Obama han caído en picada a cerca del 50 por ciento, según varios sondeos, debido al amargo debate sobre la reforma de atención médica.

Los críticos republicanos dicen que la ley es impopular y una intrusión en el sector de salud que aumentará los costos, incrementará el déficit de presupuesto y reducirá las alternativas de los pacientes.

REUTERS 21/03/2010

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