Tribus de India luchan con firma minera

Guión de Avatar en la vida real. En Orissa, India, las tribus luchan para evitar que Vedanta Resources extraiga bauxita de montaña sagrada.

Mientras Hollywood todavía se deslumbra por la costosa superproducción de James Cameron en 3D, a un mundo de distancia activistas dicen que la historia de la taquillera “Avatar” se desarrolla en vida real en el remoto este de India.

Ambientada en el mundo fantástico de Pandora, “Avatar” cuenta la historia de los Na’vi, un clan de humanoides azulados cuya existencia se ve amenazada por una corporación minera que quiere explotar una gran reserva de depósitos minerales situado bajo un gigantesco árbol sagrado.

En el estado rico en minerales de Orissa en India, cientos de miembros de tribus luchan para evitar que Vedanta Resources Plc, una compañía cotiza en la bolsa de Londres, extraiga bauxita de lo que ellos describen como su montaña sagrada.

“La historia fundamental de “Avatar” -si sacas los lemures multicolores, los caballos de trompa larga y los androides- está pasando hoy en día en la montaña de Niyamgiri en el estado de Orissa en India”, dijo Stephen Corry, director de la organización británica Survival International.

“Como los Na’vi de Avatar, la tribu de los Dongria Kondh también está en riesgo”, agregó.

Vedanta dice que su mina no violaría los derechos de las tribus y sostiene que todos sus proyectos se realizan dentro de la ley y usando las mejores prácticas internacionales.

“Es un mito que la gente no quiere el desarrollo. La gente de las tribus quiere que sus hijos vayan a la escuela y tengan lo suficiente para comer”, dijo Mukesh Kumar, director ejecutivo de la refinería de aluminio de Vedanta, ubicada al pie de la montaña, que procesará la bauxita.

“Si se avanza con el proyecto de la mina, Vedanta los ayudará a lograr esto”, aseveró.

ONGs como ActionAid dicen que unas 8.000 personas se verán afectadas por los planes de Vedanta, estancados desde el 2005 debido a disputas legales por temores ambientales y sociales. Vedanta espera la aprobación de autoridades en unos meses.

Desde el 2007, cuatro inversores internacionales -incluyendo la Iglesia de Inglaterra- han vendido sus acciones en la compañía aduciendo inquietudes éticas sobre el proyecto.

El mes pasado, el fondo de caridad Joseph Rowntree vendió su participación por 1,9 millones de libras esterlinas, diciendo que Vedanta estaba “avanzando con la industrialización en detrimento de las vidas de los residentes”.

INDUSTRIALIZACION
Si bien la taquillera historia por salvar el “Arbol de las almas” de los Na’vi es una batalla entre el bien y el mal, la lucha por la montaña Niyamgiri parece ser más un dilema entre la industrialización y los derechos tribales.

La pelea en los exuberantes bosques de Niyamgiri entre el pueblo Dongria Kondh y Vedanta resalta un choque mayor entre la industria y los pobladores del cordón mineral de India, compuesto por los estados más subdesarrollados del país, como Orissa, Jharkhand y Chhattisgarh.

Compañías siderúrgicas como Arcelor Mittal y POSCO se topan con resistencia a sus planes de instalar plantas, no solo de aldeanos y tribus, sino de insurgentes maoístas que por décadas han librado una guerra contra la industrialización.

Las compañías y el Gobierno federal sostienen que en un país donde alrededor del 40 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza, la explotación de lucrativos depósitos de minerales como el hierro, la bauxita, el carbón y el manganeso es la única salida.

El mes pasado, el ministro de Minería dijo que India planeaba elevar la compensación para personas desplazadas por grandes proyectos mineros, en una medida que podría suavizar la oposición a los usufructos pero aumentar los costos.

DESARROLLO LOCAL
Vedanta, que ya construyó una refinería de aluminio al pie de la montaña en Lanjigarh, anticipándose a la obtención de luz verde para extraer mineral, dice que el proyecto planeado no afectará a los miembros de las tribus ni al medio ambiente.

Y la multinacional también lanzó una campaña para ganarse a la gente con una serie de actividades de responsabilidad social corporativa, que incluye la construcción de escuelas, clínicas y proyectos de generación de empleo.

Kumar de Vedanta sostiene que la empobrecida ciudad no era más que un puñado de aldeas tribales con poca infraestructura y servicios públicos antes de la llegada de la firma.

“La refinería ha mejorado la vida de las personas”, dijo Kumar, agregando que el número de casos de malaria y familias que viven por debajo de la línea de pobreza ha bajado debido a la presencia de la firma y sus proyectos.

Carteles en carreteras y puentes a cabinas de policía vial están adornados con el nombre y logo de la compañía. Escuelas, clínicas e incluso postes de electricidad están etiquetados con “Vedanta” en azul intenso.

Pero muchos miembros de tribus permanecen escépticos.

En un descampado al pie de la montaña Niyamgiri, cientos de miembros de la tribu Kondh estaban reunidos adorando al dios de la montaña, Niyam Rajah, el proveedor de alimento, agua, refugio y medicina.

Mujeres, envueltas en saris de brillantes colores con anillos de oro perforando sus narices, surgían de los densos bosques para sumarse a los hombres en la ceremonia anual para rendir homenaje a la montaña.
Un anciano de barba, vistiendo un taparrabo blanco y agitando un hacha, baila alrededor de un altar mientras el aire se llena de incienso. Su hacha finalmente cae sobre una cabra, un sacrificio para su dios.

“Hemos vivido aquí durante miles de años y siempre hemos adorado a Niyam Rajah en nuestras aldeas”, dijo Mukuna Majhi, un anciano de torso descubierto, cargando un hacha sobre su hombro.

Reuters 13/03/2010