‘Cabeceadores’ crean nuevas artimañas para no pagar deudas

Algunas personas de estratos altos muestran menos disposición a cancelar deudas atrasadas que de segmentos bajos.

El comportamiento de las personas y empresas frente a sus obligaciones crediticias muestra todos los matices, siendo destacable la nobleza de los estratos C, D y E en esforzarse en honrar sus deudas, frente a la “frescura” de aquellos que aparentando vivir acomodadamente se valen de todas las “mañas” para no pagar. Conozcamos diversos casos.

Cuando las empresas de cobranzas, por ejemplo, buscan a algunas personas de los estratos socioeconómicos más altos con deudas atrasadas con las entidades financieras para negociar la cancelación de las mismas, estas personas contestan: “Nosotros no pedimos dinero o tarjetas de crédito a tú cliente (banco), sino que él vino a buscarnos”.

Así lo comentó a Gestión la gerente general de Normaliza, Flor de María Fernández, quien indicó que esa actitud cambia en las personas de los estratos menores, las mismas que suelen disculparse por haberse atrasado en sus pagos y más bien agradecen el que las entidades financieras les hayan concedido préstamos.

De esta manera, la recuperación de estas carteras morosas de los estratos altos se torna difícil.

COLEGIOS
Otro ejemplo, es la recuperación de la cartera morosa de los colegios de los estratos A y B, debido a que estos deudores morosos cambian a sus hijos de un colegio a otro dentro de la misma zona, comentó.

Pero, ¿cómo hacen con los certificados de estudios? Los colegios no suelen dar certificados de estudios a quienes tienen deuda pendiente de pago, pero estos morosos acuden a las UGEL y presentan reclamos por escrito y obtienen los certificados, comentó.

CAMBIAN DE RAZÓN SOCIAL
En los niveles socioeconómicos altos también se observa que se crean empresas, alquilan casas en La Molina, Surco, etc. por algunos meses y obtienen créditos de varios bancos u otro tipo de compañías, a las que dejan de pagar, y luego cambian de razón social -teniendo los mismos accionistas- y se mudan a otros domicilios, incluso en las mismas zonas, y vuelven a hacer lo mismo, mencionó.

En cambio, una microempresa o una persona de los estratos C, D y E no tiene esa mentalidad para evadir sus compromisos, más bien permanecen en sus casas y pagan poco a poco, destacó.

CARTERA FRESCA VS. ANTIGUA
Por su parte, la directora ejecutiva de Aval Perú, Miracel Morales, sostuvo a Gestión que generalmente, las personas piden seis o 12 meses para pagar su deuda morosa a la empresa de cobranza, en cambio las empresas prefieren arreglar sus deudas morosas con el mismo banco.

Ahora no todas las personas morosas en el sistema financiero o de empresas comerciales no pagan porque no quieren hacerlo, sino porque en algún momento se quedaron sin trabajo, y en ese contexto, el recuperar una cartera morosa fresca, que presenta retrasos de 60 días en los pagos, es más difícil que recuperar una con más de 180 a 360 días, indicó a su turno Fernández.

¿El motivo? Es que la cartera fresca morosa refleja el hecho de que las personas recién han perdido su empleo y no tienen dinero para cancelar sus deudas, en cambio la más antigua puede ser más fácil cobrar ya que al cabo de cuatro o seis años es más factible que ya se halla reinsertado al mercado laboral, anotó.

CONSUMO
Por otro lado, Miracel Morales refirió que los bancos, por lo general, solicitan más a las empresas de cobranzas recuperar cartera morosa de préstamos de consumo con más de 360 días de atraso, la que aumentó el año pasado.

“Desde hace un año que la banca viene trasladando su cartera más difícil de cobrar”, resaltó tras destacar que esta creció en el 2009 frente al 2008 en parte porque se flexibilizó el otorgamiento de préstamos.

“El año pasado recibimos más cartera morosa de consumo de las entidades financieras que empresariales”, acotó Fernández.

El monto promedio de la deuda de consumo que la banca encarga recuperar a las empresas de cobranza es de S/. 1,000 por deudor.

GESTIÓN – 22/02/10