Carlos Venturi y su música que educa
Desde hace 35 años este hombre elabora instrumentos musicales para niños. Su labor de pedagogo le ayudó en este desafío.
La lira es un instrumento musical de cuyas cuerdas brota una armonía que entusiasma con delicadeza. Para Carlos Venturi (67), una lira no solo es un conjunto de cuerdas, sino una buena compañera de trabajo.
Él las elabora desde 1965 para venderlas a quien quiera deleitarse con su sonido. Recuerda con una felicidad que se dibuja en su trajinado rostro, que en 1972 el colegio Teresa Gonzales de Fanning ganó el concurso distrital y metropolitano de bandas escolares.
“Yo elaboré las liras con las que ese colegio participó”. Desde entonces, su arte fue muy requerido por las escuelas. Pasaron los años, y siempre vinculado al mundo artístico, amplió su cobertura de fabricación y venta. Ya no solo ofrecía liras, sino también, tamborines, panderos, baterías, platillos y cajones para que los niños tengan un buen desempeño en su quehacer musical.
Entre S/.25 y S/.35 los ofrece a deseosos padres de que sus hijos afinen su inclinación por el arte o tengan un interesante pasatiempo, más aún en tiempo de vacaciones. Los colegios, tanto públicos como privados, también son sus clientes.
“Estoy contento por el apoyo de la gente”. Carlos tiene más de 35 años dirigiendo Ars Bell Venturi, su querido negocio educativo.
“No me puedo quejar, pues mi arte es reconocido”. Debe adquirir platinas para elaborar sus instrumentos. En seis de ellas invierte S/.200, y logra un total de 12 instrumentos.
“Este trabajo me gusta mucho. También dicto clases a niños y adultos. Soy feliz y eso es lo que me importa”, agrega.
GESTIÓN – 20/01/10