Guillermo Weleske, resaltando la belleza femenina
Los años que empleó perfeccionado su técnica de maquillaje, le han permitido dejar regias a muchas novias.
A Guillermo Weleske siempre le gustó el mundo de las modas, a tal punto terminó trabajando en Argentina en una agencia ligada a este rubro. Sin embargo, y porque seguro así lo quiso el destino, un día no llegó un maquillador a un evento, así que él, que sabía un poco sobre esta técnica, se lanzó al ruedo y encontró su verdadera vocación.
Al poco tiempo empezó a estudiar un curso sobre maquillaje en una academia de Buenos Aires, y en el 2003 regresó al Perú con el deseo de hacer empresa. “Desde un inicio he usado mi nombre, no quise llamar de otra manera a mi compañía, pues siempre busqué que me identifiquen en este sector”.
Recuerda que todo comenzó con una inversión de unos US$ 200 para poner su publicidad en diversas revistas, además alquiló un departamento en San Borja en donde comenzó a atender a sus clientas.
Hoy en día Guillermo trabaja con dos especialistas, la estilista Vicky Flores y la cosmiatra Martha Bracamonte, un equipo que se ha dedicado a dejar regias a las novias. “Ahora trabajamos básicamente con las chicas que se van a casar, porque es un proceso muy bonito y delicado, que nos permite entablar fructíferas relaciones”.
Al mes puede atender a más de 20 novias, sin contar a las otras damas que suelen comprar su agenda, aunque precisa que a mitad de año la demanda se incrementa en un 50%, por lo que debe levantarse muy temprano para poder atender a todas las novias, quienes pueden llegar a pagar más de S/. 200 por sesión.
Y como las anécdotas nunca faltan, Guillermo recuerda que una novia le pidió hacer un alto a su labor, para echarse a la cama y ver plácidamente el clásico. “La verdad, no recuerdo si era de la ‘U’ o de la Alianza. Fue un hecho muy curioso, ya que nunca me había tocado una clienta hincha del fútbol, realmente fue muy divertido”.
“Pienso viajar por varios países de la región, con el fin de poder captar clientas extranjeras”.
GESTIÓN – 30/12/09