Gamarra y sus cortes que no duelen
Esta empresaria ha logrado que un grupo de niños acuda cada 25 días a Tijeritas, negocio dedicado al cuidado personal de pequeños.
Cada vez que Lidian Gamarra viajaba a los Estados Unidos, su hijo Gian Franco (18), pero en ese entonces de 5 años de edad, la acompañaba. La ocasión era propicia para comprarle al pequeño nuevos juguetes y para hacerle un corte de cabello.
“Como madre me sentía feliz ver a mi hijo disfrutar del cuidado de su cabello. Quedé asombrada con el servicio”.
A Lidian no le llamaba la atención abrir un negocio y menos dedicado a niños. Sin embargo, la idea ancló en su cabeza cuando “acá no encontré un buen servicio para mi niño”.
Gian Franco ya había crecido. Tenía 9 años de edad cuando su progenitora invirtió US$70 mil en la creación de Tijeritas, su empresa. Abogada de profesión, siguió especializaciones en manejo de negocios.
Para Lidian no fue fácil captar a sus clientes. “Los niños son un público especial. Hay que saber tratarlos y respetar sus tiempos, sino ya no vuelven”.
El ambiente de Tijeritas parece un área de juego llena de espejos y de minicomputadoras que ofrecen musicales y videojuegos infantiles.
“Hay padres que piensan que un corte de cabello para un niño es igual que para un adulto y no. Toma más tiempo y dedicación”.
Ellos necesitan ternura y más que un buen servicio, nos dice. “Requieren paciencia”. Con esa dedicación con la que se refiere a su público, Lidian se trazó el reto de convencer a los padres del cono norte que sus hijos merecen cuidar su apariencia.
“En este nuevo local en Megaplaza estamos encontrando cada caso, pero nos alegramos por el reto, pues a la vez educamos a los padres”.
En abrir esta sucursal gastó US$70 mil. “El próximo año pienso abrir otro en San Isidro”.
“Cuando un negocio tiene como público objetivo a los niños, necesita que su personal sea asesorado sicológicamente para saber cómo tratarlos y no asustarlos”.
GESTIÓN – 02/12/09