Bolivia reabrió su mayor mina de cobre
El yacimiento de Corocoro, ubicado a unos 120 kilómetros al sudoeste de La Paz, permanecía cerrado desde 1987.
Bolivia reabrió después de 22 años su principal mina de cobre, Corocoro, en el primer paso de un ambicioso proyecto que incorporará a corto plazo una inversión surcoreana de al menos 200 millones de dólares.
El yacimiento altiplánico de Corocoro, a unos 120 kilómetros al sudoeste de La Paz, fue cerrado en 1987 por el Gobierno derechista de Víctor Paz Estensoro en medio de un severo programa neoliberal que dejó sin trabajo a decenas de miles de trabajadores de la minería estatal.
Lanzado a reponer el control estatal sobre las principales actividades económicas, el presidente izquierdista Evo Morales hizo del acto de reapertura de la mina en un episodio más de su intensa campaña en pos de la reelección en unos comicios convocados para el 6 de diciembre, señala la agencia Reuters.
“Dirán algunos opositores que estoy haciendo campaña, no importa (...), en las elecciones solo hay dos caminos: avanzar con el cambio o volver al neoliberalismo”, dijo ante centenares de campesinos y mineros el mandatario que nacionalizó los hidrocarburos en el 2006 y parte de la minería al año siguiente.
El complejo de extracción y procesamiento puesto en funcionamiento en Corocoro, que incluye una moderna planta “hidrometalúrgica”, costó 18 millones de dólares aportados por la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y tiene una capacidad de producción de hasta 5.000 toneladas métricas anuales de cátodos de cobre.
“A partir de hoy Bolivia tiene que exportar solamente metálicos”, dijo el ministro de Minería, Alberto Echazú, anunciando planes para producir a mediano plazo cátodos de zinc y lingotes de plata en vez de los concentrados que constituyen por ahora la mayor parte de su oferta minera del país.
Echazú dijo que la planta de la Comibol en Corocoro procesará principalmente desmontes dejados por la extracción minera del siglo pasado y señaló que la explotación del yacimiento a gran escala comenzaría en un plazo de dos a tres años, por cuenta de la empresa surcoreana Kores.
Kores invierte actualmente 10 millones de dólares en estudios de exploración y diseño del futuro proyecto minero.
“Esta etapa de exploración de los inversionistas surcoreanos durará un año y medio y después vendrá la inversión de al menos 200 millones de dólares para la planta en grande, que tendrá capacidad para producir hasta 50,000 toneladas anuales de cátodos de cobre”, dijo Echazú.
Agregó, sin dar cifras, que el cobre metálico y sus derivados pueden convertirse en productos estrella de las exportaciones bolivianas, actualmente dominadas por el gas natural.