"Perú asume con responsabilidad la presidencia de la CAN"
La Cancillería consideró que el bloque requiere una agenda menos económica y comercial.
El canciller José Antonio García Belaunde afirmó que el Perú asumirá con “responsabilidad” la presidencia pro témpore de la Comunidad Andina (CAN) y planteará una nueva agenda “menos económica y comercial” que priorice el desarrollo social, energético y de infraestructura.
Refirió que, en un contexto de diferentes puntos de vista en materia económica, lo principal es preservar lo obtenido hasta el momento por los cuatro países miembros de este grupo de integración: Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia.
“Asumimos con toda responsabilidad esta presidencia y con un proyecto muy claro de encontrar la agenda que requiere la integración; que es una agenda menos económica y comercial, y más de tipo energético, desarrollo fronterizo, desarrollo social, son otros temas los que podemos trabajar en la integración y a eso nos vamos a abocar”, aseveró.
Durante su intervención en la sesión solemne por el 40 aniversario de la firma del Acuerdo de Cartagena, García Belaunde indicó que durante este lapso siempre se enfrentaron diversas crisis, pero al final primó la integración.
Según reproduce la agencia Andina, el jefe de la diplomacia peruana señaló que, actualmente, enfrentamos una crisis producto de diferentes enfoques, percepciones y opciones político-económicas.
Ante ello, el canciller propuso “rescatar nuestra vieja tradición de pluralismo ideológico, de respeto a la diversidad, de capacidad de avanzar en la dirección con una agenda que convoque a todos y dejando consolidado un espacio” que hemos logrado en 40 años.
Recordó que es en los años 70, cuando se opta por el “pluralismo ideológico”, con lo que se rompe con un esquema impuesto en la OEA referente a Cuba, en un contexto en que América Latina era una región con diferentes opciones políticas y económicas.
“Lo hicimos aprobando un principio que fue el norte, el principio del pluralismo ideológico: sí somos capaces de integrarnos a pesar de las diferencias, porque tenemos cosas en común”, dijo.
Evocó que en los años 80, América Latina enfrentó la crisis de la deuda, que también se reflejó en el proceso de integración, y al no poder avanzarse, porque se debía acumular recursos para el pago de dichos adeudos, se decidió intensificar la cooperación, lo que permitió salvar el proceso.
“Ni avanzar ni retroceder, dejarlo donde estaba y trabajar otras áreas”, manifestó.
Señaló que en los años 90 se enfrentó la crisis por las diferentes apreciaciones sobre el proceso de integración y la relación con el mundo.
“Logramos crear las condiciones para darnos la flexibilidad suficiente que permitiese avanzar en una dirección a unos, sin estropear, sin liquidar el proceso de integración”, apuntó.
Necesitamos “una nueva agenda de acuerdo a los tiempos, rescatar los viejos principios que nos permitieron salvar el proceso de integración frente amenazas que existieron en el pasado y apostar al futuro”, remarcó.