"Mi tarea es vender moda y quiero exportar"
Diógenes Alva hizo de la nada una empresa de insumos para la confección en Gamarra.
Diógenes Alva, con S/. 300 en los bolsillos, apostó por el negocio propio. Habían transcurridos 16 años desde que empezó a trabajar para otros, principalmente como vendedor de ropa en Gamarra. Al cabo de ese tiempo pensó que había aprendido lo necesario para independizarse, y así lo hizo.
En 1980 acudió a un proveedor textil de Gamarra, que a “sola firma” le entregó 10 mil metros de tela. “Fue un crédito de confianza. Me conocían. Sabían que era muy trabajador y que no los defraudaría”.
Recuerda que ganó mucho dinero, tanto que le pareció que con una sola venta había alcanzado los ahorros de más de 10 años.
Sus clientes provenían del interior del país, a quienes conoció cuando laboraba para otros. “Me los jalé. Les vendía tocuyo y gabardina. Ellos me apoyaron para que siga adelante”.
Su nuevo centro de trabajo lo habilitó en un área de la vivienda que alquilaba en el jirón Unánue 1573, muy cerca de Gamarra. Los S/. 300 que recibió como liquidación, le permitieron adquirir algunos mostradores y poner en marcha este proceso.
¡Qué vendo!
Diógenes Alva estuvo un tiempo ofreciendo telas. Luego distribuyó prendas de vestir, para después anclar en el mercado de insumos para la confección. “Quería probar todo para saber qué era lo más productivo”. Ahora posee dos tiendas y 15 trabajadores. De una obtiene un ingreso de S/. 150,000 mensuales, y de la otra S/. 45,000 mensuales.
La inquietud le gana, tanto que ahora funge de consejero de moda. “Les digo (a los confeccionistas) que brillos, blondas o botones deben ser aplicados en una blusa para que se vea moderna”. Asegura que estos conocimientos los adquiere en las “numerosas ferias a las que acude para saber cuáles son los cambios de temporada”.
Tras 38 años de haber asumido el papel de vendedor, guarda el sueño de lanzar su propia línea de ropa, negocio al que entraría en compañía de la familia.
“Me gustaría tener un negocio de exportación, porque ya tengo mi carterita de clientes que por ahora me compran insumos”.
Ahora, los bancos sí están dispuestos a otorgarle créditos.