Grandes petroleras ven salvación en el gas ¿y si se equivocan?

Es probable que la demanda de petróleo alcance su punto más alto en las décadas de 2030 o 2040, agregó, mientras que “el gas no alcanzará su máximo antes de la década de 2040 o hasta en la de 2050”.

Bloomberg.- Si en la actualidad habla con un ejecutivo de una gran empresa petrolera, lo más probable es que lleve la conversación hacia el gas.

“Dentro de 20 años, no nos conocerán como compañías de petróleo y gas sino como compañías de gas y petróleo”, dijo el mes pasado Patrick Pouyanne, máximo responsable de la gigante francesa Total.

Pouyanne y sus pares presentan el combustible como puente entre un pasado de combustibles fósiles y un futuro libre de carbono. El gas contamina menos que el petróleo y de su combustión puede generarse la energía que necesitarán las redes para los autos eléctricos.

Sin embargo, en momentos en que el costo de las tecnologías renovables cae con fuerza, algunos advierten que las perspectivas podrían no ser tan idílicas.

Los pronosticadores empiezan a hablar de una demanda máxima de gas, impulsada por el crecimiento de las fuentes alternativas de energía, al mismo tiempo que de un consumo máximo de petróleo, producto de la gradual declinación del motor de combustión interna.

En una perspectiva a largo plazo que se publicó el mes pasado, Bloomberg New Energy Finance pronosticó que la participación de mercado del gas en la generación global de energía bajaría de 23% el año pasado a 16% para 2040, y que la capacidad de generación de energía por combustión de gas comenzaría a declinar después de 2031.

BP ha destacado que los “riesgos para la demanda de gas” son un punto clave de incertidumbre, incluida la posibilidad de que el consumo se estanque para 2035, “desplazado por combustibles no fósiles”.

Si esos pronósticos se concretan, las implicaciones serían enormes para Total, BP y otras grandes compañías petroleras que ya enfrentan un posible aumento del uso de automóviles eléctricos.

Los países exportadores de gas, entre ellos Rusia, Catar y Australia, también se verán afectados.

La industria gasífera global, que se basa en plantas exportadoras y gasoductos de miles de millones de dólares, tiene ciclos de inversión de décadas de duración, y las decisiones que se toman hoy dependen de que la demanda crezca hasta mediados de siglo.

La transición energética es “ante todo una fuerza que no puede detenerse”, dijo el mes pasado Ben van Beurden, el CEO de Royal Dutch Shell Plc. “Se relaciona con las políticas y el sentimiento público, pero también con su motor tecnológico”.

Es probable que la demanda de petróleo alcance su punto más alto en las décadas de 2030 o 2040, agregó, mientras que “el gas no alcanzará su máximo antes de la década de 2040 o hasta en la de 2050”.

Shell sigue apostando con fuerza al futuro del gas luego de la compra del año pasado de BG Group Plc por US$ 50,000 millones, pero también planea gastar US$1.000 millones por año en nuevas tecnologías de energía como las renovables.

“No hay duda de que el uso de gas declina con el tiempo”, dijo en una conferencia en San Francisco Geisha Williams, CEO de PG&E, la mayor compañía eléctrica propiedad de inversores de Estados Unidos. “Pero no creo que eso suceda de la noche a la mañana. Pienso que es algo que tenemos que abordar”.

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