2010/09/08
Nuevos temores en Estados Unidos
Eduardo Jiménez (*)
El mundo no ha sido el mismo desde que estalló la última crisis. Las preocupaciones por el estado de la economía mundial siguen latentes. Lo que al principio pensábamos sería una "U", parece haberse convertido en una "L". El débil dato de crecimiento mostrado por Estados Unidos en el segundo trimestre del año (1.6%, segunda revisión), la debilidad mostrada por el mercado inmobiliario (caída en las ventas de casas nuevas y de segunda mano) y el persistente desempleo (9.6% en agosto), reavivan los temores. Pero, ¿es temporal esta "ralentización" del crecimiento? ¿Se complicará el escenario en la primera economía del mundo en los próximos meses? De hecho existen motivos para estar preocupados, sin embargo algunos datos que llegan desde Europa y los últimos indicadores del sector minorista, pueden ayudar a elevar la confianza dentro de Estados Unidos.
Difundida la noticia del crecimiento estadounidense, el nerviosismo se instaló rápidamente en el mundo. El activo de refugio más famoso, el oro, volvió a tomar niveles inusitadamente altos. Actualmente se encuentra alrededor de los US$ 1,250, cerca de su máximo de US$ 1,256, alcanzado en el peor momento de la crisis de deuda europea.
Pero, ¿qué opciones tiene la administración Obama para afrontar un escenario de desaceleración de crecimiento y el persistente desempleo? Parece ser que el paquete de estímulo de US$ 862,000 millones empieza a perder vigor y no ha logrado su objetivo. Por ello, se anunció un nuevo programa de impulso en el gasto público (que incluye aumentar la inversión en energías limpias, extender los recortes de impuestos a la clase media, modernizar las infraestructuras y fomentar la inversión empresarial), pero existen factores que hacen difícil su aprobación en el congreso. Actualmente Estados Unidos se encuentra en una muy delicada posición política debido a que el Partido Demócrata (al que pertenece el presidente Barack Obama) perdería poder en el Congreso en las elecciones de noviembre y con ello se bloquearían las propuestas legislativas para intentar reactivar la economía, dada la postura del Partido Republicano, a quienes les preocupa la solidez fiscal.
Por el lado de la política monetaria, existe el límite del cero para seguir reduciendo la tasa de fondos federales y la Fed se encuentra muy cerca de este límite (entre 0% y 0.25%). Por tanto, la única posibilidad que tiene para impulsar la economía es usar herramientas no convencionales, como seguir comprando bonos hipotecarios y bonos del gobierno para aumentar la liquidez. Ben Bernanke anunció que está dispuesto a implementar estas medidas, de ser necesario.
Entonces, ¿cuál es el camino a seguir durante estos meses? Parece ser que la política monetaria no es muy útil en estos casos, ya que si bien dio confianza al sistema financiero, no ha logrado revitalizar el crédito agregado. Por tanto, la solución parece estar en un nuevo paquete de estímulo. Esto necesita un acuerdo entre demócratas y republicanos en el congreso, pensando que el peor escenario que afronta la economía estadounidense es un estancamiento prolongado al estilo japonés, del cual sería mucho más difícil escapar.
(*): Analista económico de Macroconsult.
Difundida la noticia del crecimiento estadounidense, el nerviosismo se instaló rápidamente en el mundo. El activo de refugio más famoso, el oro, volvió a tomar niveles inusitadamente altos. Actualmente se encuentra alrededor de los US$ 1,250, cerca de su máximo de US$ 1,256, alcanzado en el peor momento de la crisis de deuda europea.
Pero, ¿qué opciones tiene la administración Obama para afrontar un escenario de desaceleración de crecimiento y el persistente desempleo? Parece ser que el paquete de estímulo de US$ 862,000 millones empieza a perder vigor y no ha logrado su objetivo. Por ello, se anunció un nuevo programa de impulso en el gasto público (que incluye aumentar la inversión en energías limpias, extender los recortes de impuestos a la clase media, modernizar las infraestructuras y fomentar la inversión empresarial), pero existen factores que hacen difícil su aprobación en el congreso. Actualmente Estados Unidos se encuentra en una muy delicada posición política debido a que el Partido Demócrata (al que pertenece el presidente Barack Obama) perdería poder en el Congreso en las elecciones de noviembre y con ello se bloquearían las propuestas legislativas para intentar reactivar la economía, dada la postura del Partido Republicano, a quienes les preocupa la solidez fiscal.
Por el lado de la política monetaria, existe el límite del cero para seguir reduciendo la tasa de fondos federales y la Fed se encuentra muy cerca de este límite (entre 0% y 0.25%). Por tanto, la única posibilidad que tiene para impulsar la economía es usar herramientas no convencionales, como seguir comprando bonos hipotecarios y bonos del gobierno para aumentar la liquidez. Ben Bernanke anunció que está dispuesto a implementar estas medidas, de ser necesario.
Entonces, ¿cuál es el camino a seguir durante estos meses? Parece ser que la política monetaria no es muy útil en estos casos, ya que si bien dio confianza al sistema financiero, no ha logrado revitalizar el crédito agregado. Por tanto, la solución parece estar en un nuevo paquete de estímulo. Esto necesita un acuerdo entre demócratas y republicanos en el congreso, pensando que el peor escenario que afronta la economía estadounidense es un estancamiento prolongado al estilo japonés, del cual sería mucho más difícil escapar.
(*): Analista económico de Macroconsult.