2010/09/07

Machu Picchu, inversiones y preservación

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El debate surgido entre los empresarios y el Instituto Nacional de Cultura (INC) sobre el límite de visitas diarias al santuario de Machu Picchu es una oportunidad para tomar este tema por las astas. Es entendible el resquemor de los empresarios sobre la aplicación de un límite (fijado en 2,500 por el INC), sobre todo si ello puede poner en riesgo inversiones hechas en los últimos años para atender la demanda. De otro lado, también es razonable que el INC y organismos internacionales expresen su preocupación acerca de la posibilidad de un daño al santuario producto de una eventual sobreexplotación del mismo. Felizmente, todos están de acuerdo en preservar Machu Picchu, ya que de lo contrario este patrimonio de la humanidad podría ser incluido en la lista de monumentos en peligro y saldría del circuito turístico, matándose así a la "gallina de los huevos de oro"

En realidad, no tiene por qué ser incompatible la inversión privada con la preservación de monumentos arqueológicos en general, y del santuario de Machu Picchu en particular siempre que la actividad comercial implique un uso adecuado y, sobre todo, sostenible del monumento. Para ello se necesita un ordenamiento y un plan de manejo óptimos, e instituciones fuertes y autónomas que hagan cumplir eficientemente las normas que regulan las visitas, como se hace hoy en el mundo con numerosos monumentos arqueológicos similares.

Por lo pronto, el INC debe mostrar el estudio técnico que sustenta el límite vigente de visitas (el propio ministro de Comercio y Turismo afirma que no ha tenido acceso al mismo) y si este no fuera óptimo, habrá que encargar a expertos internacionales la realización de uno nuevo, el cual no solo deberá establecer un límite científicamente sustentado de visitas, sino también recomendaciones técnicas para el manejo óptimo de las mismas, considerando accesos, turnos, horarios, tipos de turismo, etc.

En el estudio deberían participar organismos como la Unesco, los ministerios de Comercio y Turismo, y de Cultura, e incluso representantes de los empresarios. Y como Machu Picchu es un parque ecológico que enfrenta otras amenazas (desechos sólidos, derrumbes o deslizamientos, introducción de plantas exóticas, cambios que ocasiona la Central hidroeléctrica, entre otros), sería recomendable también la participación del ministerio del Ambiente.