Hay 3.3 millones de mujeres con trabajos independientes
El 49% de las mujeres con trabajos independientes hacen la actividad dentro de su vivienda; el 18.2% lo hace como ambulante; mientras el 8% labora en los mercados. En el área urbana ganan el 65% del sueldo de los varones.
ALFREDO PRADO
En los últimos años, las características del mercado laboral femenino ha cambiado. Actualmente, la fuerza laboral femenina tiene un nivel de educación más elevado y una mayor calificación profesional, respecto a años anteriores.
Sin embargo, esto no se traduce en una retribución equitativa por su trabajo. Es así, que aún hay mujeres que laboran de forma independiente y/o en negocios propios, obteniendo ingresos menores al recibido por los hombres.
Según la dirección de investigación socioeconómico laboral del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), en el Perú, un total de 6’193,625 personas, que forman parte de la Población en Edad de Trabajar, son independientes (trabajan por cuenta propia). De estas, el 52.9% son mujeres, es decir 3’276,033 personas.
¿Dónde se desempeñan?
Del total de mujeres independientes, el 81.2% tiene esta labor como actividad principal.
Casi la mitad (49.3%) de las féminas con trabajo independiente realizan su actividad en su vivienda, ya sea dentro de las habitaciones (34.8%) o en un taller (14.5%).
"Esto denota la informalidad en la que se encuentran estos negocios, principalmente porque es difícil separar los activos del negocio y los bienes o servicios destinados al hogar", refiere el MTPE.
Asimismo, el 18.2% de las mujeres independientes se desenvuelve como ambulante; el 8% en locales fijos en los mercados; el 7.2% en tiendas, restaurantes u hoteles, el 7.1% en el domicilio de los clientes.
Causas
Entre las causas de inserción de las mujeres dentro del trabajo independiente, el Ministerio de Trabajo identificó que la mayoría (53.2%) lo hizo por necesidad económica, el 23.4% por la posibilidad de obtener mayores ingresos, y el 11.8% debido a que desea ser independiente.
Ingresos
En cuanto a los ingresos de las trabajadoras independientes, se aprecia un gran rezago frente al de los hombres.
Mientras los hombres obtienen S/. 472 como remuneración bruta promedio mensual en el sector urbano, las mujeres obtienen S/. 307, vale decir un 65%.
En el área rural la situación es aún crítica, las damas independientes ganan solamente el 35% de lo que ganan los varones; es decir, S/. 146 frente a S/. 421.
Finalmente, respecto de la cobertura de los seguros de salud, la situación es grave, pues solo el 1.4% de las trabajadoras independientes que laboran en el área urbana tienen seguro y el 0.3% de las que están en la zona rural.
El 40.3% no gana un sueldo mínimo
Según el Ministerio de Trabajo, en Lima, hay en total 1’152,351 trabajadores independientes, de los cuales el 52.4% (603,831 personas) cuenta con empleo adecuado y el resto (51.4%) se encuentra subempleado.
Estos trabajadores se concentran más en servicios (43.1%) y comercio (39.8%), y la ocupación más frecuente es la de vendedor. Asimismo, la mayoría solo tiene estudios secundarios (72.5%) y el resto cuenta con estudios superiores técnicos o universitarios.
Respecto al ingreso, cerca de la mitad de trabajadores independientes (40.3%) tienen un ingreso promedio mensual de hasta S/. 550 (sueldo mínimo) y el resto gana más de ese monto.
Los cursos de capacitación más frecuentes que estos trabajadores recibieron fueron cosedor de prendas de vestido, computación, cosmetología, y el afinador de motores a gasolina.
análisis
Distribución equitativa
El autoempleo es para algunas mujeres una oportunidad de crecimiento, pero para otras es una consecuencia de la necesidad económica, razón por la cual el trabajo independiente desarrollado por algunas mujeres carece de condiciones que posibiliten su potencial rentabilidad.
Así, el número de mujeres que buscan en la independencia laboral un mecanismo de supervivencia debería reducirse a futuro, máxime si ello se deriva de las desigualdades salariales y de las posibilidades de ascenso respecto de sus pares masculinos.
Estas desigualdades no se superan con normas que beneficien solo a las mujeres o madres trabajadoras, sino con la implementación de mecanismos que permitan una distribución equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres.
Mery Goñe
Abogada del área laboral del estudio Muñiz
En los últimos años, las características del mercado laboral femenino ha cambiado. Actualmente, la fuerza laboral femenina tiene un nivel de educación más elevado y una mayor calificación profesional, respecto a años anteriores.
Sin embargo, esto no se traduce en una retribución equitativa por su trabajo. Es así, que aún hay mujeres que laboran de forma independiente y/o en negocios propios, obteniendo ingresos menores al recibido por los hombres.
Según la dirección de investigación socioeconómico laboral del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), en el Perú, un total de 6’193,625 personas, que forman parte de la Población en Edad de Trabajar, son independientes (trabajan por cuenta propia). De estas, el 52.9% son mujeres, es decir 3’276,033 personas.
¿Dónde se desempeñan?
Del total de mujeres independientes, el 81.2% tiene esta labor como actividad principal.
Casi la mitad (49.3%) de las féminas con trabajo independiente realizan su actividad en su vivienda, ya sea dentro de las habitaciones (34.8%) o en un taller (14.5%).
"Esto denota la informalidad en la que se encuentran estos negocios, principalmente porque es difícil separar los activos del negocio y los bienes o servicios destinados al hogar", refiere el MTPE.
Asimismo, el 18.2% de las mujeres independientes se desenvuelve como ambulante; el 8% en locales fijos en los mercados; el 7.2% en tiendas, restaurantes u hoteles, el 7.1% en el domicilio de los clientes.
Causas
Entre las causas de inserción de las mujeres dentro del trabajo independiente, el Ministerio de Trabajo identificó que la mayoría (53.2%) lo hizo por necesidad económica, el 23.4% por la posibilidad de obtener mayores ingresos, y el 11.8% debido a que desea ser independiente.
Ingresos
En cuanto a los ingresos de las trabajadoras independientes, se aprecia un gran rezago frente al de los hombres.
Mientras los hombres obtienen S/. 472 como remuneración bruta promedio mensual en el sector urbano, las mujeres obtienen S/. 307, vale decir un 65%.
En el área rural la situación es aún crítica, las damas independientes ganan solamente el 35% de lo que ganan los varones; es decir, S/. 146 frente a S/. 421.
Finalmente, respecto de la cobertura de los seguros de salud, la situación es grave, pues solo el 1.4% de las trabajadoras independientes que laboran en el área urbana tienen seguro y el 0.3% de las que están en la zona rural.
El 40.3% no gana un sueldo mínimo
Según el Ministerio de Trabajo, en Lima, hay en total 1’152,351 trabajadores independientes, de los cuales el 52.4% (603,831 personas) cuenta con empleo adecuado y el resto (51.4%) se encuentra subempleado.
Estos trabajadores se concentran más en servicios (43.1%) y comercio (39.8%), y la ocupación más frecuente es la de vendedor. Asimismo, la mayoría solo tiene estudios secundarios (72.5%) y el resto cuenta con estudios superiores técnicos o universitarios.
Respecto al ingreso, cerca de la mitad de trabajadores independientes (40.3%) tienen un ingreso promedio mensual de hasta S/. 550 (sueldo mínimo) y el resto gana más de ese monto.
Los cursos de capacitación más frecuentes que estos trabajadores recibieron fueron cosedor de prendas de vestido, computación, cosmetología, y el afinador de motores a gasolina.
análisis
Distribución equitativa
El autoempleo es para algunas mujeres una oportunidad de crecimiento, pero para otras es una consecuencia de la necesidad económica, razón por la cual el trabajo independiente desarrollado por algunas mujeres carece de condiciones que posibiliten su potencial rentabilidad.
Así, el número de mujeres que buscan en la independencia laboral un mecanismo de supervivencia debería reducirse a futuro, máxime si ello se deriva de las desigualdades salariales y de las posibilidades de ascenso respecto de sus pares masculinos.
Estas desigualdades no se superan con normas que beneficien solo a las mujeres o madres trabajadoras, sino con la implementación de mecanismos que permitan una distribución equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres.
Mery Goñe
Abogada del área laboral del estudio Muñiz