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Cuidado con el déficit externo

Según las últimas proyecciones del MEF (agosto), las exportaciones totales crecerían este año 17.4%, hasta US$ 31,585 millones, monto que supera los niveles precrisis, lo cual permitirá un superávit comercial de US$ 5,763 millones (3.9% del PBI).

Sin embargo, este superávit es menor en US$ 540 millones al que se preveía en mayo. Lo cual se explica porque ahora se esperan mayores importaciones, debido al fuerte dinamismo de la demanda interna. En los últimos tres o cuatro años las importaciones están creciendo más rápido que las exportaciones, y de seguir así, el superávit comercial disminuirá drásticamente desde niveles cercanos a US$ 9,000 millones (en el 2006) a alrededor de cero en el 2013 (US$ 351 millones según proyecta el MEF).

Como las rentas de factores han estado creciendo, la balanza en cuenta corriente también se está deteriorando, al punto que para este año se proyecta un déficit de 1.2% del PBI, brecha que se ampliaría en el 2013 (3% del PBI). Si bien hay importantes flujos de inversiones ya anunciados para los próximos años (cerca de US$ 37,000 millones entre el 2010 y 2012, según el BCR), lo cual permitiría compensar la brecha en cuenta corriente, se podría estar incubando un problema a mediano plazo.

Por un lado, si bien hoy es mayor la diversificación y valor agregado de nuestras exportaciones, las materias primas siguen siendo el 70% del total (y las mineras e hidrocarburos más del 50%). Por lo que todavía dependemos mucho del ciclo económico mundial tanto en precios como en demanda, y este panorama es hoy incierto.

Segundo, el crecimiento de las importaciones ha sido tal que este año prácticamente igualará a las exportaciones en términos del PBI (25%) y aun cuando ello sea el reflejo de las grandes inversiones, también están creciendo fuerte las importaciones de bienes de consumo. No se podía esperar otra cosa cuando el PBI per cápita superará este año los US$ 6,100, es decir 2.7 veces superior al que teníamos diez años atrás.

Sería conveniente tomar algunas previsiones para evitar volver al pasado, no muy lejano, cuando uno de los límites al crecimiento económico alto y sostenible era el llamado ‘estrangulamiento’ externo (tema que parecía haber sido superado definitivamente).