2010/07/13
Continuidad de políticas y desarrollo nacional
Ignacio Basombrío (*)
Resulta evidente que el crecimiento continuo de la economía nacional está modificando, de manera gradual, la situación del Perú. Se requiere persistir en el camino de incrementar la inversión, desplegar la infraestructura en todo el territorio nacional, explotar racionalmente los recursos naturales y promover, en el marco de la estabilidad económica, el bienestar para sectores crecientes de la sociedad peruana.
No puede considerarse que los resultados alcanzados hasta ahora sean suficientes para superar las condiciones que aún subsisten de exclusión y de pobreza en importantes, aunque menores, segmentos de la población.
Por otro lado, el Perú requiere mantener la condición de país atractivo para las inversiones, tanto nacionales como extranjeras. Finalmente, el sector productivo demanda acentuar las tareas en lo que concierne al logro del incremento de la eficiencia y, por tanto, de la competitividad del país en el escenario internacional.
Requisitos para el desarrollo
En un mundo globalizado, y más complejo, en razón de la actual crisis financiera internacional, solo tendrán posibilidades de incrementar el tamaño económico y lograr mayor capacidad productiva aquellos países que sean capaces de adecuar sus políticas a las nuevas realidades y crear, además, condiciones adecuadas para el desarrollo de nuevos proyectos de inversión.
En el caso peruano existen, además de las brechas en materia social, necesidades muy importantes en el ámbito del desarrollo de los recursos naturales y de la infraestructura.
En el primero de los temas, se ha logrado vencer la inercia de considerar que el Perú era un mendigo sentado en un banco de oro. Con las nuevas tecnologías y con la continuidad de políticas sensatas y realistas para estimular las inversiones, se han logrado poner en valor importantes yacimientos y llevar a cabo obras de ingeniería de dimensión mayor, que eran poco viables en un pasado relativamente reciente.
En tal contexto, no puede subordinarse el futuro desarrollo del país a los intereses de determinados grupos que, alegando situaciones de privilegio por su localización geográfica, pretendan sustituir al Estado en el otorgamiento de las concesiones de exploración o de explotación y que consideren que tienen un derecho especial para aprobar iniciativas de carácter productivo, que deben beneficiar tanto a los habitantes de la zona de influencia de los proyectos como a todos los peruanos. La discusión reciente, todavía no culminada, sobre los mecanismos de consulta a las poblaciones de las zonas de influencia de los proyectos, no debe perder el rumbo, en el sentido de dejar de lado los claros mandatos constitucionales y las políticas de Estado. En virtud de la normativa legal, los recursos naturales son patrimonio de la Nación, su explotación debe realizarse con criterios de desarrollo sustentable, y la concesión de los derechos, luego de escuchar a todas las partes involucradas, debe procurar obtener el necesario equilibrio, para lo cual se debe acatar la decisión del poder público.
Mayores inversiones
Por otro lado, el Perú, a pesar de los grandes avances producidos en materia de inversión en infraestructura, registra un déficit que, de acuerdo al más reciente estudio efectuado por AFIN, la entidad privada que agrupa a los proveedores de infraestructura y de servicios públicos, se aproxima a US$ 50 mil millones.
Tal déficit solo puede ser cubierto con más inversión privada y con mecanismos en virtud de los cuales resulte posible, en determinados casos, asociar el interés público con la intención del sector empresarial para llevar adelante diversas iniciativas que son esenciales para el cumplimiento de los objetivos del desarrollo nacional.
El proceso de crecimiento acelerado de la economía peruana exige más inversiones en infraestructura. En alguna oportunidad me permití sostener que, conforme el desarrollo del país se mantenga con tasas elevadas de crecimiento, el déficit de infraestructura tenderá a incrementarse y ello, que en principio podría ser considerado como una señal preocupante, constituye en verdad un gran desafío que debe ser abordado en términos adecuados.
El Perú, para conseguir mayores objetivos en el plano del desarrollo económico y de la distribución social del producto, requiere alcanzar una velocidad de crucero.
(*): Vicepdte. de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional.
No puede considerarse que los resultados alcanzados hasta ahora sean suficientes para superar las condiciones que aún subsisten de exclusión y de pobreza en importantes, aunque menores, segmentos de la población.
Por otro lado, el Perú requiere mantener la condición de país atractivo para las inversiones, tanto nacionales como extranjeras. Finalmente, el sector productivo demanda acentuar las tareas en lo que concierne al logro del incremento de la eficiencia y, por tanto, de la competitividad del país en el escenario internacional.
Requisitos para el desarrollo
En un mundo globalizado, y más complejo, en razón de la actual crisis financiera internacional, solo tendrán posibilidades de incrementar el tamaño económico y lograr mayor capacidad productiva aquellos países que sean capaces de adecuar sus políticas a las nuevas realidades y crear, además, condiciones adecuadas para el desarrollo de nuevos proyectos de inversión.
En el caso peruano existen, además de las brechas en materia social, necesidades muy importantes en el ámbito del desarrollo de los recursos naturales y de la infraestructura.
En el primero de los temas, se ha logrado vencer la inercia de considerar que el Perú era un mendigo sentado en un banco de oro. Con las nuevas tecnologías y con la continuidad de políticas sensatas y realistas para estimular las inversiones, se han logrado poner en valor importantes yacimientos y llevar a cabo obras de ingeniería de dimensión mayor, que eran poco viables en un pasado relativamente reciente.
En tal contexto, no puede subordinarse el futuro desarrollo del país a los intereses de determinados grupos que, alegando situaciones de privilegio por su localización geográfica, pretendan sustituir al Estado en el otorgamiento de las concesiones de exploración o de explotación y que consideren que tienen un derecho especial para aprobar iniciativas de carácter productivo, que deben beneficiar tanto a los habitantes de la zona de influencia de los proyectos como a todos los peruanos. La discusión reciente, todavía no culminada, sobre los mecanismos de consulta a las poblaciones de las zonas de influencia de los proyectos, no debe perder el rumbo, en el sentido de dejar de lado los claros mandatos constitucionales y las políticas de Estado. En virtud de la normativa legal, los recursos naturales son patrimonio de la Nación, su explotación debe realizarse con criterios de desarrollo sustentable, y la concesión de los derechos, luego de escuchar a todas las partes involucradas, debe procurar obtener el necesario equilibrio, para lo cual se debe acatar la decisión del poder público.
Mayores inversiones
Por otro lado, el Perú, a pesar de los grandes avances producidos en materia de inversión en infraestructura, registra un déficit que, de acuerdo al más reciente estudio efectuado por AFIN, la entidad privada que agrupa a los proveedores de infraestructura y de servicios públicos, se aproxima a US$ 50 mil millones.
Tal déficit solo puede ser cubierto con más inversión privada y con mecanismos en virtud de los cuales resulte posible, en determinados casos, asociar el interés público con la intención del sector empresarial para llevar adelante diversas iniciativas que son esenciales para el cumplimiento de los objetivos del desarrollo nacional.
El proceso de crecimiento acelerado de la economía peruana exige más inversiones en infraestructura. En alguna oportunidad me permití sostener que, conforme el desarrollo del país se mantenga con tasas elevadas de crecimiento, el déficit de infraestructura tenderá a incrementarse y ello, que en principio podría ser considerado como una señal preocupante, constituye en verdad un gran desafío que debe ser abordado en términos adecuados.
El Perú, para conseguir mayores objetivos en el plano del desarrollo económico y de la distribución social del producto, requiere alcanzar una velocidad de crucero.
(*): Vicepdte. de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional.