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Comentarios sobre nuestro editorial anterior "Copenhague, ¿oportunidad perdida?"

No perder el optimismo es clave y aprender de lo vivido en Copenhague es fundamental. Copenhague ha sido un paso y no una meta, y en esa lógica se dieron muchas de las negociaciones. La debilidad de la presidencia danesa de la COP 15 en el manejo de las negociaciones ha sido evidente, y la complicidad de Naciones Unidas para desarrollar un proceso caótico, poco transparente y participativo. Ahora viene la COP 16 en México, y ante ello, más que lamentarnos, debemos saber que América Latina requiere tener una visión común y debemos prepararnos con mayor solidez para aprovechar el activo que significa tener la mayor cobertura boscosa, la mayor diversidad de ecosistemas, y un patrimonio ecológico que nos debe convertir en actores centrales del proceso y no marginales como, lamentablemente, ha ocurrido en esta conferencia.

Manuel Pulgar-Vidal

Director ejecutivo - SPDA





Copenhague representa la necesidad que tenemos todos los seres humanos de cambiar nuestra forma de comportamiento, específicamente con el medio ambiente, para poder dejar a las generaciones futuras un mundo en el que puedan desenvolverse. Es plausible que tanto grandes como pequeños deseen hacer sus propuestas y/o protestas. Hemos visto grandes despliegues organizados buscando reducciones que aún parecen insuficientes para paliar el calentamiento global. Lamentablemente, la cumbre se ha llevado a cabo sobre muchos desacuerdos, pero lo que consideramos importante es que el tema está en la agenda de los países y en las conciencias de los líderes. No tenemos la menor duda, en Perú 2021, de que el futuro de la humanidad dependerá de las decisiones que se asuman seriamente.

Henri Le Bienvenu

Gerente general de Perú 2021