2010/08/05

con la tuya y con la mía

Cayaltí: el fiasco del fideicomiso de Cofide

Ricardo Valcárcel (*)

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La situación de la empresa agraria Cayaltí es crítica y está significando un fracaso para Cofide. Hace siete años, pese a la advertencia efectuada ("Amargo despilfarro de Cofide en Cayaltí" en Gestión del 19/2/2004), la entidad financiera estatal se involucró en Cayaltí vía un contrato de fideicomiso, adjudicándose la gestión y administración de los activos y pasivos de la compañía, con el rol de fiduciario.

Cofide no ha sido capaz de reactivar la empresa, tal como se advirtió. El fideicomiso perdió 13.7 millones de soles en el 2008 y 23.8 millones en el 2009. Con tal decadencia, la empresa se extinguiría en el 2011 pues su patrimonio neto, a fines del 2009, era escasamente de 44.5 millones, no obstante haber revaluado sus terrenos a precios de mercado.

Sus costos operativos son mayores que sus ingresos; sus gastos de administración y financieros son desmesurados; tiene exceso de personal y muy baja productividad; no tiene dinero para invertir; y afronta 311 procesos laborales, civiles y penales que le generan altos gastos de defensa y mayores contingencias económicas.

Del antiguo gran fundo azucarero queda poco. Su área agrícola neta es de 5,411 hectáreas y su ingenio industrial está arruinado. En el 2009, solo el 18% de sus tierras se dedicaron a la caña de azúcar, 20% al maíz, 45% estaban sin cultivar o siendo preparadas y el 16% en litigio judicial, con riesgo de perderse.

Su endeudamiento crece a grandes pasos. Debe 26 millones en tributos a Essalud y al sistema nacional de pensiones, impuesto predial, ONP y por sentencias de procesos laborales y civiles.

Pero el principal problema de Cofide es la deuda del fideicomiso con tres bancos, por 70 millones de soles y caros intereses. En dos casos, que suman 50 millones, Cofide garantiza el repago en caso el fideicomiso incumpla sus obligaciones. La probabilidad es alta que, con la tuya y con la mía, se termine pagando deudas de un ente privado.

Pero eso no es novedad pues, desde hace muchos años Cayaltí ha venido usando el dinero de todos los peruanos al no pagar impuestos. Esas deudas han sido capitalizadas y, de venderse las acciones correspondientes, no habría ingreso alguno para el Estado pues el dinero se destinaría al pago de deudas laborales.

El fideicomiso de Cayaltí es un ejemplo más de por qué el Estado no debe intervenir en negocios privados. Hoy Cofide intenta conseguir un socio estratégico vendiendo las acciones del Estado (23.5%) más 30% de acciones de los trabajadores. De fallar tal empeño, Cayaltí debe ser conducida a una liquidación ordenada.

(*) Analista económico.

ricardo_valcarcel@yahoo.com