• Miércoles 30 de noviembre del 2016 - 08:19
  • 473 visitas

Walter Bayly, CEO del BCP, talento a través del tiempo

CADE 2016. A propósito de la reunión de ejecutivos en Paracas, el gerente peruano comenta su trayectoria en diferentes puestos del banco hasta llegar a la máxima posición.

“En esta última etapa -porque ya tengo muchos años acá– quiero enrumbar al banco hacia la digitalización. Dejarlo sólidamente encaminado para esa transformación. Y, de ahí, dar paso a los más jóvenes”.

Esto lo dice Walter Bayly, gerente general del Banco de Crédito del Perú , con determinación y no sin algo de nostalgia, en su oficina de la sede central en La Molina.

Bayly vivió el primer tramo de su trabajo en banca en el extranjero, en Nueva York, México y Venezuela. Hasta que, en 1993, ingresó al BCP. Por entonces, Perú ya iba levantándose de los golpes arteros de Sendero Luminoso y había esperanza de que la economía responda a las primeras reformas.

“Tuve la suerte de pasar por muchos encargos. Inicialmente manejaba la banca de inversión. Pero luego me ofrecieron un reto que me permitió adentrarme en una parte de la banca que no conocía”, revela. El encargo se centraba en sistemas y reingeniería. Así, Bayly conoció el funcionamiento interno del BCP . El siguiente puesto lo llevó a conocer las 400 oficinas que el banco tenía en el Perú, pues lo pusieron a cargo de las agencias en provincias.

Luego, manejó la banca minorista y el último rótulo que tuvo antes de asumir la gerencia general fue el de gerente de Planificación y Finanzas. “Mi primera preocupación fue hacer una transición que no fuera disruptiva para el BCP”, comenta. Bayly tomaba la posta de Raimundo Morales, gerente general desde 1990. “Nos preocupamos de que sea muy gradual y transmitir un mensaje de continuidad”. Ya como gerente general, Bayly se centró en dos ru- bros en los que el banco no había participado tradicionalmente: microfinanzas y el proceso de bancarización. Ambos con mucho éxito.

El gerente general del BCP ha podido recorrer la entidad en su totalidad. Luego de todos estos años, ha concluido que hay en todo un hilo conductor: la gestión del talento. “Deseo que todos los que me reporten sean más hábiles y más inteligentes que yo. Lo único que puedo pretender hacer es ayudar a aquellos que están haciendo las cosas a que las hagan mejor que yo”, reflexiona.