• Jueves 01 de diciembre del 2016 - 07:16
  • 21 visitas

Mario Alvarado describe el estilo de GyM

CADE 2016. El CEO del Grupo Graña y Montero recorre los pasos dados durante 36 años para rescatar las lecciones que lo han llevado a liderar uno de los conglomerados de ingeniería más importantes del Perú.

Cuando Mario Alvarado, CEO del Grupo Graña y Montero , era niño, su padre, también ingeniero, a veces por castigo o a veces como lección, le encargaba constantemente tareas manuales que iban desde la carpintería hasta la mecánica.

Quizás por ello nadie se sorprendió cuando finalmente el hoy líder de una de las empresas de infraestructura e ingeniería más importantes del país optó por estudiar la misma carrera profesional que su progenitor. La duda surgió luego, cuando tuvo que decidir dónde empezar a trabajar.

“Me recomendaron Graña y Montero , porque era considerada la mejor escuela”, recuerda. Apenas se graduó, ingresó a la compañía. Su primer cargo fue el de ingeniero de la oficina técnica en una época en la que no era común el uso de computadoras. Medía planos, calculaba los costos y proyectaba el precio de los proyectos. Por entonces, no se imaginaba que se quedaría 36 años.

Alvarado pasó por varios cargos. Fue administrador general de obras. Luego subgerente de la división de obras civiles, una de las áreas más importantes. Posteriormente, formó la empresa inmobiliaria del Grupo Graña y Montero y, en 1996, fue designado gerente general del conglomerado.

“Este recorrido me dio instinto, agilidad. También cultura de lucha y tenacidad”, reflexiona. Desde los ochenta, época en que ingresó a la firma, ha visto al Perú transformarse. Crisis económicas, políticas y de seguridad, como el terrorismo, afectaron el contexto del desarrollo de negocios de Graña y Montero.

A pesar de ello, la empresa ha seguido adelante, creciendo y diversificándose.
“Creo que los retos en todo momento son claves para mantener una compañía dinámica.

El exceso de estabilidad a veces genera complacencia”, dice Alvarado. “Como que no hay peligro ni riesgos. A veces provoca crear crisis solo para mantenerte entrenado”, añade con ironía. Alvarado señala que la cultura empresarial, denominada internamente estilo Graña y Montero , es lo que más lo ha marcado profesionalmente. Por ello, ha procurado transmitirlo a todos los trabajadores. “Aquí se ha formado a mucha gente. Nos gusta hacer carrera”, reconoce.