Acusado de apoyar minería ilegal en Perú, ejecutivo de NTR Metals se defiende en EE.UU.

Juan Pablo Granda tenía un trabajo sencillo: ir a las selvas de América del Sur y comprar oro para la fundición de su empleador, NTR Metals. Pero todo cambió el 15 de marzo cuando fue arrestado en Miami.

(Bloomberg).- Vendedor que compró oro en la selva rechazará cargos de lavado

Juan Pablo Granda tenía un trabajo sencillo: ir a las selvas de América del Sur y comprar oro para la fundición de su empleador, NTR Metals.

Después que los investigadores estadounidenses comenzaron a examinar qué papel pudo haber tenido NTR en el apoyo a minas ilegales en Perú, Granda accedió a ayudar a Jones Day, estudio jurídico externo contratado por la empresa, dijo su abogado. Así que, cuando NTR le dijo que volara a casa la semana pasada para una reunión, nada parecía estar mal. Pero para cuando el encuentro terminó, lo habían despedido.

Entonces su madre llamó desde la casa que compartían en Miami.

“Le dijo: ’Escucha, tengo a todos estos agentes del FBI aquí, quizá quieran detenerte’”, contó el abogado de Granda, Edward O’Donnell IV. “Así que se subió al auto y fue a casa de su mamá. Habló con los agentes del FBI y lo arrestaron”.

Granda, de 35 años, fue acusado de conspiración para cometer lavado de dinero por su papel en una red de contrabando que supuestamente amasó miles de millones de dólares para narcotraficantes y otros delincuentes en Sudamérica.

Encarcelado desde su detención el 15 de marzo, Granda comparecerá ante el tribunal el lunes para solicitar una fianza. Se propone impugnar los cargos porque no cometió un delito, dijo su abogado.

O’Donnell prevé que los fiscales se opondrán a la solicitud de fianza y argumentarán que el ciudadano naturalizado, que se mudó a Miami desde Ecuador a los 3 años, plantea riesgo de fuga.

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Minas relacionadas con las drogas.
Los fiscales hablaron de una conspiración en la que los empleados de NTR compraban oro peruano a minas ilegales que favorecen la trata de personas, el trabajo forzado y la devastación ambiental. La oficina de NTR en Miami luego lavó miles de millones de dólares para los narcoterroristas peruanos y otros personajes que controlaban esas minas mediante la compra de su oro, según la demanda presentada en Miami.

NTR Metals, con sede en Dallas, no fue acusada y los fiscales no quisieron decir si la compañía está bajo investigación. NTR, también conocida como Elemetal Direct, es una de las ocho divisiones de Elemetal LLC de Dallas. Trey Gum, asesor jurídico de Elemetal, se negó a efectuar declaraciones.

Los registros de aduana estadounidenses ofrecen “fuertes indicios” de que NTR comenzó a comprar oro extraído ilegalmente en Perú en el 2012, según la denuncia de Homeland Security Investigations y el FBI. NTR inició entonces “el contrabando de oro ilegal a través de un conjunto cambiante de países latinoamericanos”, con el fin de importar US$ 3,600 millones del 2012 al 2015, según la demanda.

“Por todos los miles de millones de dólares enviados desde América Latina a NTR en Miami, NTR envió miles de millones de dólares en pagos electrónicos a América Latina desde Estados Unidos”, escribió el agente de HSI Colberd Almeida en una declaración jurada presentada el 10 de marzo.

O’Donnell dijo que Granda no tenía nada que ver con todo eso.

“Está atónito y confundido y se siente traicionado”, dijo el abogado. “Estaba siendo detenido por acusaciones con las que no tenía nada que ver”.
‘Telemarketing’
Pero la denuncia penal pinta una imagen diferente de Granda.
El vendedor y sus colegas identificados como Vendedores 1 y 2, participaron en una campaña de “telemarketing” para saber quién tenía oro para vender, estableciendo relaciones y promocionando a NTR, dijeron las autoridades. Invitaron a los clientes a recorrer las instalaciones de NTR en los Estados Unidos, agasajándolos y prometiendo pagar el oro más rápido que otras refinerías.
La demanda detalla algunos de las conversaciones encriptados de Granda y los vendedores supuestamente llevados a cabo a través de sus teléfonos móviles, entre los que se cuentan algunos en los que el gerente de operaciones y el vendedor se jactaban entre sí de sus “mulas de oro” y enviaban fotos de hombres jóvenes que portaban mochilas.
La carátula de la causa es Granda, 17-mj-02376, U.S. District Court, Southern District of Florida (Miami).

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